El pensamiento crítico debe alimentar más las organizaciones

Conciencia, pensamiento crítico que se apalanque con una educación pertinente y motivar desde el orgullo, son algunos de los aspectos que trascendieron como elementos clave para fortalecer la labor del sector privado, en desarrollo de la conferencia de Liderazgo Caribe realizada en el CESA (Colegio de Estudios Superiores de Administración).

Y varios de estos componentes giraron en torno al tema de la corrupción, hoy por hoy uno de los problemas más visibles –entre muchos que hay en el país- por cuenta del desescalamiento del conflicto colombiano, que por años tapó diversas complejidades.

Líderes caribes como Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, Laura Cepeda, Directora de Fundesarrollo; Antonio Celia, presidente de Promigas, y Amaury De la Espriella, presidente de Reficar, refirieron sus tesis para el desarrollo de la región desde la empresa privada.

Uno de los primeros desafíos es la productividad. Para el Presidente de la ANDI, el tema va más allá de la institucionalidad. Según Mac Master, el país se enfrenta en estos momentos a una nueva realidad en la que se puede prever la creación de más instituciones. No obstante, de nada sirve que se crezca en ese sentido, si no existe una consciencia que permita identificar las problemáticas que debe conjurar el país y hacia dónde se debe ir. “Las instituciones funcionan cuando ese componente (consciencia) está presente”, señaló el titular de la Asociación de Empresarios de Colombia.

En los últimos años, el país ha reflejado una tendencia de crecimiento cercana al 2 por ciento; cifra corta para alcanzar los deseados 5 o 6 puntos para ser un país competitivo. Ese rezago, advirtió en un segundo conversatorio Antonio Celia, de Promigas, pasa por asuntos como facilitar la inversión, generarle confianza al ciudadano, reducir la tramitología, aspectos que el Estado no parece facilitar.

Otro de los aspectos que han incidido en el tema de la productividad o ausencia de ella, son los efectos de las consultas mineras. Según Celia, el gran pecado de ellas es que se han dado con poca información. Así, se han generado debates poco cualificados, “y más bien histéricos que desencuadernan el país. Hay que enfocarse en dos asuntos esenciales: respetar el medio ambiente y en compensar adecuadamente a las comunidades”.

Más pensamiento crítico

Una encuesta hecha a más de 300 empresarios de la costa caribe arrojó pistas puntuales sobre algunos de los elementos que hay que afinar desde la educación para que las organizaciones sean mejores.

En términos generales, el empresariado se ha dado a la tarea de escoger lo mejor: selección de personal no solo con las aptitudes sino también que exalten los más preciados valores humanos. Buenas personas. Sin embargo, el 75 por ciento de ese empresariado aseguró también que, aunque están conformes con los empleados contratados, hay una ausencia de pensamiento crítico.

Este supone ‘no tragar’ entero, no dar por sentado cuanta información está en Internet, producir juicios certeros y sintomáticos para decidir o ejecutar las acciones, ir a la fuente. Para Celia, el pensamiento crítico, además de constituirse en un asunto medular para el crecimiento de cada persona, es ‘caldo de cultivo’ para el capital social y “otorga una herramienta poderosa que es la inteligencia colectiva”.

A ello se agrega las llamadas competencias blandas y la ética. Ya es evidente que con las nuevas tecnologías y la hiperconectividad, los saberes específicos están cada vez más al alcance de la mano, luego de lo que se trata es de constituir mejores organizaciones a partir de otros componentes: comunicación asertiva, manejo de emociones, trabajo colaborativo, relaciones interpersonales, que permitan la fluidez de procesos hacia las metas. El “rigor y la disciplina se deben sumar a los conocimientos técnicos, como una fórmula ganadora”, indicó el Presidente de Promigas, que subrayó además la necesidad de crear tanques de pensamiento para “elevar los niveles de debate”, para que no sea la violencia el mecanismo de resolver la diferencias.

En cuanto a la ética, se debe empezar por lo privado y personal para redefinir una ética pública. La lucha contra la corrupción, por bien intencionada, está mal enfocada. Según el empresario, la corrupción no se combate endureciendo leyes, ni mucho menos con paquetes de medidas que les complican la vida a los ciudadanos de bien. “Hay un tema de tradiciones que hay que revalorar. No se puede seguir con esas lógicas de que 'a papaya dejada, papaya cogida'”. Y luego, frente a esas lógicas, crear leyes que “no se terminan cumpliendo por (estar) mal diseñadas, exageradas y, lo que es peor, que no las entienden”.

Mejorar la autoestima a partir del orgullo

Hace siete meses, Amaury De la Espriella recibió la empresa que entonces y todavía ahora está en el ojo del huracán: la Refinería de Cartagena, Reficar.

Cuando De la Espriella llegó a dirigir los destinos de esta compañía, encontró a un personal completamente desmotivado y con la autoestima en el piso, por cuenta del escándalo de sobrecostos en su diseño y operación, que hoy tiene a decenas de directivos de la Refinería de Cartagena encartados jurídicamente ante la Fiscalía. En Reficar, según el ente acusador, hubo sobrecostos superiores a $600 mil millones de pesos (la Contraloría refiere que estos pasaron de USD 4 mil millones a USD 8 mil millones).

Sea como fuere, como líder, Amaury De la Espriella ha tenido que apelar a la motivación de su personal desde el orgullo de lo que es Reficar.

Y es que la Refinería es, en palabras de su Presidente, la más moderna de la región. Frente a otras refinerías, de mediana y baja conversión (sus productos de valor son de 65 a 80 por ciento; y de 50 por ciento –respectivamente-), el producto de valor de la de Cartagena alcanza el 97,5 por ciento.

Con esas cifras que dan cuenta de la capacidad de Reficar, Amaury ha construido una narrativa de orgullo para quienes hoy han recibido el impacto por el escándalo de los sobrecostos.

Y aunque las externalidades (las condiciones del mercado) siempre juegan como una variable, “si se trabaja fuerte la recuperación total será en unos 15 años”.