2017: incertidumbre en Europa

Por: CEGLI –Centro de Estudios sobre Globalización e Integración

Como lo indicó acertadamente el profesor Ian Bremmer[1], 2017 será un año disruptivo en múltiples aspectos, tras la confluencia de varios fenómenos políticos críticos en diferentes partes del mundo. Y aunque el informe de Eurasia Group sobre los riesgos políticos de 2017 no plantea una referencia explícita a la situación en la Unión Europea, sí analiza dos situaciones que sin duda afectarán la estabilidad del proyecto integrador.

Por un lado se encuentra el liderazgo de la Canciller alemana Angela Merkel, quien ya no es una líder indiscutible y se ha convertido en blanco de duras críticas, tanto interna como externamente, por la decisión de recibir millones de refugiados provenientes de Medio Oriente. Lo anterior ha causado una crisis migratoria en los países europeos y ha aumentado el riesgo de atentados en territorio alemán por extremistas islámicos.

Asimismo, el escenario político alemán actual parece estar complicando las posibilidades del cuarto mandato de Merkel, especialmente por el ascenso del partido Alternativa para Alemania (AfD), fundado en 2013 y de ultra-derecha, que se declara abiertamente anti-musulmán y anti-inmigración. En las más recientes elecciones locales de marzo y septiembre del año pasado, el AfD logró una victoria política sin precedentes en Berlín, Baden-Württemberg y Mecklenburg-Vorpommern[2].

Sin duda, esto representa un revés político para Merkel, quien tendrá que enfrentarse en las próximas elecciones federales a un escenario muy fragmentado, en el que partidos de ultra-derecha y ultra-izquierda han ganado apoyos gracias a discursos populistas, xenófobos y anti europeístas, y que pueden conducir al país a una crisis de gobernabilidad, y a la Unión Europa a una crisis de liderazgo.

Por otro lado, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se plantean dos posibilidades que pueden terminar definiendo el futuro del proyecto integrador.

Teniendo en cuenta la retórica del nuevo presidente, quien ha cuestionado baluartes occidentales como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), llegando a calificarla de “obsoleta”, Angela Merkel ha reaccionado argumentando que el futuro de Europa se encuentra en manos de los europeos. Si bien la propuesta de Merkel es mostrar una Europa unida contra el discurso de Trump, esta se ha quedado en un vacío por el auge populista y anti europeísta en el continente.

Por ejemplo, con François Hollande a punto de terminar su periodo y sin intenciones de reelegirse, y con un Partido Socialista debilitado, el panorama político francés tiende cada vez más a una segunda vuelta presidencial entre la derecha, con un candidato europeísta como François Fillon[3], y la ultra-derecha, en cabeza de Marine Le Pen[4], quien maneja un fuerte discurso xenófobo y anti integrador.

Así, es necesaria la reelección de Merkel y la victoria de un candidato europeísta en Francia para garantizar la continuidad de la Unión y permitir hacer un frente común ante el discurso de Trump y otras voces populistas, pues estos dos Estados han sido los socios esenciales sobre los cuales se ha construido la idea Europea en los últimos 60 años.

El otro escenario que plantea el nuevo liderazgo estadounidense es que dada la completa desconexión entre las élites burocráticas europeas en Bruselas y las necesidades de la población, se crea el riesgo que las palabras de Trump calen en el imaginario colectivo de los ciudadanos de los países europeos. En consecuencia, estos terminarán eligiendo a candidatos populistas que no interpretan el proyecto integrador como un motor de progreso, sino más bien lo ven como un obstáculo para alcanzar su proyecto nacional que, según ellos, ha sido obstruido por la integración europea y el fenómeno de la globalización, cuyas ventajas solamente favorecen a ciertos sectores específicos, mientras que la gran mayoría de la población no ve los resultados tangibles.

De esta forma, el futuro del proyecto integrador europeo se encuentra lleno de incertidumbres políticas, que se suman a las tensiones que provocará el proceso de negociación que permitirá la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los líderes europeos más convencidos tendrán que darse cuenta de que Estados Unidos, otrora gran aliado, ahora jugará como posible catalizador de una crisis mayor en Bruselas.

Para evitar esta situación dos cosas son necesarias: los 27 líderes deben permanecer unidos ante las amenazas populistas tanto externas como internas que buscan minar la integración. Pero además, deben ser lo suficientemente conscientes de que las soluciones a algunos de sus problemas se encuentran a su alcance, y estas empiezan por conectarse con una ciudadanía cada vez menos satisfecha por la gestión de la Unión Europea y, especialmente, porque los beneficios de la globalización no han logrado ser democratizados para satisfacción de todos.


[1] Fundador y CEO de Eurasia Consulting Group.

[2] En los tres Estados, respecto de las elecciones anteriores en donde no tenían participación, La Alternativa para Alemania se convirtió en la quinta, segunda y tercera fuerza política respectivamente.

[3] Primer Ministro de Francia durante el gobierno de Nicolás Sarkozy (2007-2012).

[4] Hija de Jean-Marie Le Pen y presidente del partido de ultra-derecha Frente Nacional.