Educación y prototipos para la innovación empresarial

Co-financiación de prototipos con recursos de regalías, acercarse a la innovación desde las etapas incipientes de la formación escolar y asegurar los ‘vasos comunicantes’ entre los actores de la investigación y el desarrollo (I&D) para conformar ecosistemas que permitan la innovación, hacen parte de las principales tareas por hacer para alcanzar ese factor diferencial, y que trascendieron en un foro sobre el tema en el CESA.

En ello convergen un grupo de panelistas durante el foro ‘Haciendo la diferencia a través de la información empresarial’, en el que se analizaron contextos en los cuales el emprendimiento es sólido cuando se hace con innovación.

Uno de los panelistas, Omar Khalifa, CEO de iAccelerate, incubadora de negocios de la Universidad de Wollongong (Australia), e invitado por la Alcaldía de Bogotá y el CESA, señaló a la educación como eje transversal de lo que está pasando con innovación.

Aunque se trata de dos latitudes distintas, Omar Khalifa explicó que se debe revisar y preguntarse hacia donde está apuntando la educación.

El panorama en general muestra que en el sector productivo los profesionales de hoy se están enfrentando con tiempos de labor mucho más cortos. Sin saber exactamente si se trata de un agotamiento frente al aprendizaje en la empresa en relación con lo que pasa en el entorno, en Australia, explicó Khalifa, quienes no sobrepasan los 25 años de edad están durando en promedio un año y ocho meses en sus puestos de trabajo.

De allí que resulta clave empezar la formación en innovación desde las primeras instancias formativas.

En efecto, en el país de los canguros la ciencia médica está avanzando de manera relevante. Las impresoras 3D, que hasta la década pasada aún tenían cierto halo de misterio sobre sus alcances, y con las que hoy –refirió el CEO- se están haciendo partes del cuerpo, están siendo llevadas a los colegios para que niños de ocho años de edad se empiecen a familiarizar no sólo con el funcionamiento como tal, sino también con los interrogantes que suscita el uso de la tecnología.

Para Khalifa, el emprendimiento de hoy no solo está requiriendo innovación, sino también el acompañamiento de habilidades blandas. De hecho, iAccelerate, que apoya esas ideas sobre modelos de negocio con perfil escalable –una de las condiciones más evaluada-, realiza cursos de comunicación. Y es que muchos emprendimientos se quedan en el camino al no ser bien ‘vendidos’ ante los inversionistas, quienes a su vez lo que hoy reclaman es que los titulares de las ideas no vayan por el dinero sino más bien por una convicción.

Con los llamados parques tecnológicos Colombia está en el camino de hacer la tarea, pero es mucho el camino que le falta por recorrer.

Los protagonistas e incluso parte de la infraestructura en I&D están apareciendo. Sin embargo, asegura el Subsecretario de Desarrollo Económico del Distrito, Erick Behar, debe existir el andamiaje que permita que tras la innovación haya un ecosistema para el mismo.

Las universidades juegan quizá el papel más preponderante dentro de la investigación. Pero si no están dadas las condiciones para la transferencia, para las alianzas con instituciones técnicas o tecnológicas, lo que ocurre es un aislamiento entre los distintos actores, con el agravante de que se puede invertir en ciertos puntos acentuando la desconexión y evitando el espíritu que caracteriza los ecosistemas. Incluso, afirma Behar, resulta procedente apuntar a las empresas y sectores blandos para nivelarlos a que se puedan integrar con los que tienen más capacidad de I&D.

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI, le está apuntando a dos blancos esenciales a efectos de potenciar la innovación para el emprendimiento.

El montaje de un sistema de gestión de innovación y la co-financiación de prototipos con los recursos de regalías.

En relación con la gestión, esta no se puede quedar en los organigramas, explica el gerente de la ANDI Bogotá-Cundinamarca, Camilo Montes. Y asegura que no basta con la existencia de un director de I&D, sino que se aterricen las cosas a un nivel más táctico y operativo, y haya claridad –por ejemplo- sobre cuántos productos o servicios se van a lanzar en el siguiente trimestre, o cuántos en un año.

Y con los recursos de regalías co-financiar prototipos, que a su vez sean la representación física de la innovación del sector empresarial a través de productos y servicios. El desarrollo de los prototipos tendría que hacerse en alianza con emprendedores, y con grupos de investigación y de desarrollo tecnológico de las ciudades.