Logística disruptiva

Por: Rogelio Gutiérrez P. – M.B.A. DBA. Conferencista CESA

Aplicado al ámbito empresarial, la “disrupción” se refiere a la innovación capaz de generar cambios radicales en los productos y servicios existentes, mediante modelos de negocios o nuevas tecnologías que no solo los sustituye, sino que los hace más baratos y sencillos para su uso o consumo.

La distribución de películas de entretenimiento fue abruptamente transformada por el sistema de televisión On line. El cambio en las estructuras y disposición para el suministro de temas y obras musicales son apenas una muestra de la acelerada evolución que han sufrido los sistemas de abastecimiento de bienes y servicios, en los que las tecnologías y el rediseño de sus cadenas de agregación de valor logran ofrecer servicios de mayor calidad, con alternativas incluso más económicas en la comparación relativa del beneficio frente a sus costos.

Disruptivos serán, entre tantas innovaciones a las que asistimos después de la primera década de este siglo, las entregas mediante drones, los camiones autodirigidos (sin conductor), y la utilización del Internet de las cosas para el autocontrol de la cadena de frio. Pero la innovación logística presenta comportamientos contrastados: De un lado se destacan importantes desarrollos disruptivos en modelos de negocios. En menos de 50 años se evolucionó de la “logística operativa” como soporte operacional de los procesos comerciales y de manufactura, a la formulación y gestión estratégica de cadenas de suministro basadas en agregación de valor a partir de las “prioridades competitivas”. (Zara, Ikea y Seven Eleven Japón, son apenas unos ejemplos destacados).

Por otro lado, desde las últimas décadas del siglo, a nivel de tecnologías propiamente logísticas, descontando los desarrollos en los equipos e infraestructura para los diferentes modos de transporte y la lectura electrónica generalizada del código de barras, hemos asistido a numerosas implementaciones innovadoras pero incrementales, y solo hasta comienzos de este milenio parecen despertar soluciones tecnológicas verdaderamente disruptivas.

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A propósito de los sistemas de identificación, tecnologías que si bien fueron desarrolladas hace unos buenos lustros como la de radio-frecuencia (RFID), aun no logran generalizarse ni popularizarse, (¿es disruptiva una tecnología que no logra sustituir a otras?), y sus implementaciones han sido en varios casos fragmentadas o parciales, y todavía no logran tener presencia masiva en las cadenas de abastecimiento, como ocurre en las latinoamericanas. Es el típico caso en el que una innovación, a partir de una disrupción tecnológica, se ve estancada porque los procesos del negocio no alcanzan a evolucionar a la misma velocidad para lograr esa sinergia que facilite el cambio.

Y es que así como podemos afirmar que no toda innovación es disruptiva, también es válido decir que no toda disrupción debe ser tecnológica. Lo que sí resulta innegable es que una innovación disruptiva exitosa, ante todo, debe solucionar un problema que no se haya resuelto antes. Debe ser soportada por un modelo de negocio sostenible y, para ayudar a que se convierta en una ventaja competitiva, involucrar tecnologías preferiblemente inéditas (duras o blandas).

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Pero superior consideración al desarrollo del modelo de negocio o la tecnología es la creatividad que se requiere para encontrar dichas soluciones. Es allí donde el papel de la alta gerencia tiene que jugar un papel fundamental. Para la disrupción logística, además del profundo conocimiento del negocio y de las necesidades de las demandas, es imperativo priorizar buena parte de los esfuerzos de los ejecutivos -y profesionales en general- a la creación de valor de percepción para el cliente, más que al cumplimiento de indicadores de eficiencia en el costo operacional.

La disrupción parte de la generación del conocimiento en las organizaciones y su capital humano. Para ello es fundamental la formación de equipos interdisciplinarios que transmitan y enriquezcan ese conocimiento cruzado, en donde la conjunción de los conocimientos técnicos y tecnológicos, con la exhaustiva asertividad sobre los comportamientos, gustos, aspiraciones y necesidades de compradores y consumidores, genere productos y servicios logísticos que ocasione innovaciones disruptivas. El logro no necesariamente requiere de grandes presupuestos ni grandes infraestructuras, como bien lo han demostrado pequeñas empresas emprendedoras, cuyas innovaciones han sido adquiridas o adoptadas por las grandes empresas, una vez han probado sus desarrollos.

rgutierrez@cesa.edu.co

*El doctor Gutiérrez es Máster en Gestión de Empresas de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona; con estudios doctorales de administración. Tras varios años de ocupar cargos directivos en la empresa privada, actualmente es miembro de juntas directivas y se desempeña como consultor internacional, conferencista y catedrático de postgrados de prestigiosas universidades latinoamericanas.