El ejercicio literario como empresa

Planeación, disciplina y dedicación hacen parte de algunos de los componentes que comparten literatura y empresa. De hecho, el ejercicio literario, para los escritores, es una auténtica empresa. Una industria.

De ello se ha convencido el estudiante del CESA Juan Sebastián Londoño, autor de la novela Decreto de un beso, su ópera prima.

Egresado del liceo francés y amante de la literatura gala, particularmente de la obra de Rimbaud, y de la que dice estar influenciado, Juan Sebastián Londoño afirma que en su caso la planificación es, probablemente, el factor más importante de la escritura, y que también está latente en el mundo de los negocios.

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“No es escribir por escribir”, dice este joven autor, que empezó como cuentero tanto en francés como en español durante la adolescencia. Y agrega que lo que va de la escritura a la empresa pasa por la esencia del emprendimiento: la persistencia. “Como una empresa, son muchas las novelas que se inician, pero el asunto está es en acabarlas. En volverlas una realidad para el mercado, para el lector”.

Con los emprendimientos pasa algo similar. La mayoría no alcanzan a llegar al año. Diez de cada 100 lo hace, y apenas uno madura lo suficiente para alcanzar una década en el mercado. De hecho, Juan Sebastián lo experimentó con su obra. Inicialmente tocó las puertas en Editorial Planeta, pero esta le dijo que él era muy joven y que le faltaba.

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Pero él persistió, y en últimas Oveja Negra fue la editorial que le dio el guiño a Decreto de un beso, su emprendimiento literario. Detrás de ello, no obstante, son muchas las cosas que tuvo que sacrificar en el camino del emprendimiento.

En efecto, Juan Sebastián Londoño empezó a escribir cuando aún estaba en el colegio. Una vez llegaba a la casa, escribía por lo menos una hora. Incluso, dejó de reunirse con sus amigos los viernes en la noche porque requería del tiempo para seguir escribiendo. Pasado un año la acabó, pero luego vinieron 12 meses más de proceso editorial.

Hoy, cuando adelanta su carrera en el CESA, por la que se inclinó por el gusto que –dice- tiene por la economía, asegura que en un primer momento pensó que se iba a limitar a ser escritor de una obra, pero también ha tenido que ser administrador de la obra. “Muchas cosas que estoy viendo acá las he manejado con el libro: el tema del marketing, la marca, mi imagen”. En suma, todo cuanto tiene que cuidar cualquier empresa.

Decreto de un beso narra la historia de Sebastián Ferreira, joven estudiante de lenguas en una universidad bogotana, que establece un romance con Amelia Rivas, una joven colombiana que regresa al país después de haber pasado varios años en Europa (España). Sin embargo, el pasado que ha tenido Sebastián Ferreira hace que este, como lo decía Rimbaud, “tenga que reinventarse” desde el amor no necesariamente con ella.

La novela estará en noviembre próximo en la Feria del Libro de Guadalajara (México).