Mujeres, poder y liderazgo

Cuatro colombianas, líderes en distintos sectores, entregan su visión sobre cómo llenar espacios de liderazgo para el desarrollo del país.

Ellas son Paola Portilla, coordinadora general de Todos por la Educación; Clara Rojas, Representante a la Cámara, Andrea Calderón, Directora de la Fundación HeartForChange, y Lucía Bastidas, Concejal de Bogotá.

Cada una, desde su experiencia personal y desde el emprendimiento, habló sobre el tema, en desarrollo del ciclo de conferencias ‘Mujer, poder y liderazgo’, organizadas por Juan David Aristizábal, docente del CESA y quien está en la labor de crear un renovado Centro de Liderazgo para la Institución.

Clara Rojas, como se sabe, estuvo secuestrada durante casi seis años. Lucía Bastidas es concejal por el partido Alianza Verde. Todos por la Educación es un movimiento ciudadano que busca movilizar a todos los actores y sectores de la sociedad para que la educación sea la principal estrategia de equidad, desarrollo y paz para el país; y HeartForChange es una fundación que promueve el bilingüismo a través del voluntariado.

Educación
“No basta formar para una profesión con empleo. Sino para la vida y la acción”, Paola Portilla.

Escuchando mucho más y valorando mucho más a quienes están en el aula de clase. Promover que los jóvenes escolares se apoderen de lo público. No se puede ver con malos ojos que un grupo de chicos exija en un momento dado un mejor rector. Es absolutamente acertado que no traguen entero. Hay que valorar que los actores tenemos que cambiar. El proceso de formación va más allá de las cuatro paredes de un aula de clase. Hay que pensar que debemos formar no exclusivamente para un empleo al lograr una profesión, sino una formación para la vida. Para la acción. Formar ciudadanos probos. Y ello pasa por personas que tengan un proyecto de vida, que se interesen por lo público, que tengan actitud crítica, que respeten la diferencia, que sepan convivir en paz. Que ante la primera y el resto de las elecciones se informen sobre por quién van a votar.
No hay modelos ni recetas mágicas, pero si lo hay, el primer modelo es desaprender todo. Desaprender para volver a aprender.

Vida
“Motivación y autoestima para sortear crisis”, Clara Rojas.

“La selva resultó el escenario para administrar una crisis, porque el impacto de pedir permiso para todo cuando ni siquiera estaba en una cárcel como la concebimos resultó muy fuerte. Pero hubo varios elementos que me sirvieron para lograrlo. Lo primero resultó ser la motivación para volver a reencontrarme con mi familia. Nunca perdí de vista ese propósito. Detrás de ello estaba la excelente relación con mis padres.
El otro elemento es el amor por uno mismo. Quererse. Desarrollé eso y no sé de dónde saqué tanto arresto, pero durante mi secuestro me volví desentendida de lo que me decían. Decidí hacerme la gringa –literalmente-. A veces la necesidad de supervivencia le hace a uno desplegar actitudes que probablemente en condiciones normales uno no desarrollaría. Luchaba por mi propia autonomía que era la primera necesidad”.

Política
“Necesitamos más mujeres en la política”. Lucía Bastidas.

Necesitamos más mujeres en la política. Más mujeres en el Congreso de la República. Desde 1954 las mujeres empezamos a votar en Colombia, pero esa participación no ha podido ser traducida en el ámbito político para lograr un equilibrio.
Los avances son innegables, pero no suficientes. Tuvimos una Fiscal General, ya hay mujeres con el grado de Generales de la República, mujeres científicas (como la investigadora del virus del Papiloma humano, en Londres; o la rectora de la Universidad Antonio Nariño, Marta Losada, doctora en Física), en fin. Pero seguimos siendo minoría en la mayoría de instancias, y basta con mirar el Congreso o el Concejo de Bogotá. En este último somos ocho entre 45 concejales. No es que las mujeres seamos mejores o peores, sino que somos diferentes y esa diferencia puede otorgar enfoques distintos a la dinámica de edificar políticas públicas, muchas de ellas urgentes para la ciudad y el país. Las mujeres sabemos de finanzas, de salud, también de la reivindicación de los derechos de los sectores menos favorecidos, de tal manera que es trascendental que entendamos que desde el liderazgo puedan surgir nuevas formas de participación ciudadana, incluida las de nosotras.
Dicho lo anterior, el llamado es para que dejemos de ser apoyo exclusivamente en la retaguardia, y apostar por un empoderamiento que nos permita arriesgarnos, pasar a la primera línea de la conversación y ser gestoras en los distintos campos de la sociedad bogotana y colombiana.

Sociedad
Bilingüismo para derribar barreras y ser globales. Andrea Calderón.

Bajo el rótulo de HeartForChange, esta fundación, liderada por Andrea Calderón, ha traído al país más de 1.300 voluntarios extranjeros para la enseñanza del inglés en instituciones públicas de Colombia. Tanto profesores como alumnos son capacitados.
Más allá de la enseñanza de un nuevo idioma, este emprendimiento está compuesto por dos motivaciones en su espíritu. De un lado, la posibilidad de que se difunda una mejor imagen del país, contrarrestando -por lógica- aspectos negativos. Y de otro, promover el llamado voluntariado, concebido por muchos como una de las tantas actividades que brindan felicidad.
“Frente a la frustración de la mala imagen de nuestro país, consideramos que a través de una experiencia real le apuntábamos efectivamente a que los extranjeros entendieran al país bajo otros contextos distintos al imaginario habitual”, explica Andrea.
Y conceptúa que la condición de mujer otorga un nivel distinto de sensibilidad que incide de manera determinante en los temas sociales. De hecho, agrega, “somos más mujeres que hombres trabajando en el sector social”. Trabajamos a veces más allá del dinero por la pasión que sentimos por las cosas”, concluye.