“Hay que pensar la economía del futuro y cómo blindarla del futuro”, Tim Hart

Con el propósito de impulsar la sofisticación y diversificación del aparato productivo de la ciudad-región, a partir del conocimiento y la innovación, se realizó el foro “Construyamos hoy la Bogotá-región 2027: Competitividad y Excelencia Empresarial”, organizado por el Foro de Presidentes, Foro de Presidentes de la Cámara de Comercio de Bogotá y la Fundación El Nogal. Presidentes de compañías de distintos sectores económicos de la ciudad se reunieron con miras a crear un espacio de discusión en torno a la responsabilidad de quienes lideran las organizaciones frente a la competitividad, el desarrollo productivo y las buenas prácticas.

El proyecto Bogotá-región, conocido como Especialización Inteligente, es liderado por la Cámara de Comercio de Bogotá y múltiples actores del sector público-privado, entre ellos las universidades. Y tiene como espíritu esencial una articulación que dinamice la transferencia del conocimiento al tejido empresarial, con base en las vocaciones regionales, que redunde en beneficio de su productividad y competitividad. La capital del país congrega el 65 por ciento de las empresas colombianas, el 61 por ciento del talento humano del país, un poco más de la tercera parte de los grupos de investigación mejor categorizados, así como el 37 por ciento de los programas de formación existentes en Colombia.

Sobre la prosperidad y la innovación de la región empresarial, uno de los temas tratados, habló Tim Hart, doctor en microbiología y consultor de innovación de la Universidad de Oxford. El CESA entrevistó a Hart –traído en conjunto con la EAN- sobre los desafíos de la Bogotá-región, basado en la experiencia de esa institución para potenciar regiones en el Reino Unido.

¿Qué pone de presente su experiencia para los intereses del desarrollo de Bogotá-región?

Que las habilidades emprendedoras son el punto de inflexión para sacar adelante a las regiones. Nuestras economías a nivel global están cambiando de una manera inesperada, y necesitamos preocuparnos sobre cómo vamos a blindar del futuro nuestra economía, y al mismo tiempo sobre cómo va a ser la economía del futuro. Ciertamente, lo que la está cambiando es la tecnología, así como la escena política global. De tal manera que serán las habilidades de los emprendedores las que nos van a dejar vivir y prosperar ante toda esta revolución por venir.

¿De qué tipo de habilidades hablamos?

Adaptabilidad, resiliencia y un aprendizaje continuo son esas habilidades en las que pienso y que deben tener los emprendedores que son los que nos pueden sacar adelante ante la disrupción económica que se avecina.

¿Cuáles son las principales lecciones que ha dejado el desarrollo local con el concurso de los departamentos de innovación de las universidades, y en particular de Oxford University?

En Oxford tenemos nuestra propia política de economía y no es una sorpresa para nosotros que la innovación esté en la médula. También, que tenemos problemas. Uno de ellos es que no podemos retener los negocios cuando ya crecen hasta cierto punto, y es algo que también tenemos que solucionar. La innovación es más que patentes e invenciones. Es impacto social, maneras de dirigir y maneras de trabajar. De hecho, la industria más exitosa de la universidad de Oxford, que se vendió por más de 500 millones de dólares, no tenía ninguna patente. Finalmente, diferenciarse con innovación es la estrategia superior, pero la raíz está en la calidad de la estrategia comercial. Allí hay que volcar esfuerzos.

¿Dónde están los mayores desafíos de la academia ante los avances tecnológicos?

Tenemos que asegurarnos de que así como la tecnología y los negocios de base tecnológica están creciendo, nosotros también debemos adecuarnos y mantenernos a la par como un centro educativo de base de investigación. También pensamos en Londres cómo la revolución política y tecnológica va a cambiar el futuro de la región y su economía. Creo que para Colombia es igual. Tenemos que ver cómo Bogotá como región puede ser como un foco para desarrollo tecnológico y de negocios a nivel latinoamericano.

¿Y qué pistas hay que seguir para tal desarrollo en esos dos sentidos?

La ciudad debe ser capaz de atraer negocios internacionales. Capaz de descifrar cuál es realmente esa oferta diferenciadora que tiene. Hacer ver viable y fácil poder hacer negocios acá en Bogotá, en medio de un ambiente ética y políticamente estable; y contar con la infraestructura adecuada, sobre todo en transporte, telecomunicación y hospitalidad, para que sea fácil que los negocios se asienten y puedan acomodarse.

¿Qué lectura deben hacer los primeros actores de la innovación en el posconflicto, teniendo en cuenta la experiencia británica con el IRA?

No hay algo en particular que pueda mencionar de nuestra propia experiencia después de un acuerdo de paz. Pero reformar el sistema educativo, como todos lo deberíamos hacer, puede apoyar más rápidamente la integración social.

Usted lleva años viniendo a Colombia con la idea de hacer un gran proyecto basado en la transferencia tecnológica como lo ha hecho en Oxford. ¿Qué falta para ello?

Es necesario lograr una articulación entre lo físico, lo intelectual y lo financiero para poder hacer esa transferencia que se logró en Oxford. Y algo importante es tener la sociedad lista para ello. Es un proceso que puede tomar de 5 a 10 años, pero teniendo ya un socio y empezando de a poco se puede conseguir.