‘Caminos’ o las rutas hacia modelos de negocio para la era posacuerdo

Las propuestas de bienes y servicios en la última Prueba de Producto, la materia insigne de la Especialización en Mercadeo Estratégico del CESA, se empiezan a sintonizar con la era que experimenta el país: la del posacuerdo colombiano.

De las seis propuestas realizadas por el segundo grupo de esta especialización, tres de ellas son una oportunidad en sus modelos de negocio para quienes de uno u otro modo han tenido que ver con el conflicto de más de medio siglo en el país. Caminos, agencia de viajes que tiene como objetivo llevar a viajeros a diversos destinos del país, pero que por razones de la confrontación han estado inexplorados, ocupó el primer puesto en este ejercicio práctico y académico.

Zuma y Empresa Colombia fueron los otros dos modelos de negocio que también tienen como base a personas relacionadas con el conflicto. El primero es una plataforma a través de la cual el cliente puede solicitar diversos servicios. Desde un manicure hasta la preparación de cup cakes para una celebración de unos quince años, pasando por la visita de un plomero para el arreglo de la tubería. Ex combatientes, hombres y mujeres, formados debidamente en esas especialidades, son los que brindan dicho servicio. La rentabilidad del negocio es de 60/40, siendo la más alta para quienes estuvieron sumergidos en el conflicto.

El segundo está concebido como un emprendimiento social que brinda, tanto a excombatientes como a comunidades afectadas por el conflicto, insumos y capacitación en talleres para que puedan fabricar bienes de diversa índole como muebles, lámparas, tejidos, entre otros. Luego, dichos productos son comercializados por la empresa, también con ingresos estables para quienes ponen la mano de obra. Además, los productos están hechos con material reciclable, con lo cual se le apuesta también al compromiso medioambiental.

José Fernando Dueñas, titular de la asignatura, subrayó el hecho de que la mitad de las propuestas sean modelos de negocio relacionados con alternativas para el posacuerdo, y destacó que esa debe ser no solo la respuesta sino además el compromiso de la comunidad académica colombiana con esta “innegable” nueva realidad del país. “Nosotros, la sociedad, debemos acoger a esos distintos actores, por lo que debemos crear las condiciones para que su participación dinamice los procesos derivados de su inserción a ese tejido social”, destacó el docente.

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Durante Prueba de Producto, realizada el pasado sábado, ‘Dar Lata’ y ‘Pícate’ se destacaron en el segundo y tercer puesto, respectivamente. Dar Lata es una empresa que comercializa velas de diversos tamaños, y cuyos aromas remiten a distintas regiones del país. La rentabilidad le permite a la empresa destinar y garantizar alimentos no perecederos a niños de una fundación, y esas mismas latas son las usadas para fabricar la velas. Pícate es un aplicativo que tiene como espíritu satisfacer las fantasías eróticas de los usuarios, brindando toda la logística para ello. Desde una simple habitación hasta los juguetes sexuales, pasando por delirantes cocteles. Como es el cliente quien toma las distintas elecciones a través del aplicativo, se trata de entretenimiento erótico y sexual hecho a la medida. Pícate está hecha para que cada usuario experimente su lado más ‘hot’.

‘Caminos’ hacia la paz

Enrique es un mocetón tumaqueño, diestro en la pesca artesanal. Maité, una negra encantadora con caderas de fuego y andar de currulao, baila como nadie las danzas del pacífico. Betty prepara unas potentes cazuelas de mariscos capaces de levantar a cualquier ‘Lázaro’, y Raúl es un incomparable conocedor de la fauna y flora en los Estoraques (Ocaña) y en la zona del Catatumbo, frontera colombovenezolana. Pese a sus labores tan disímiles, tienen algo en común: hicieron parte del conflicto, o bien como combatientes (como en el caso de Enrique) o como víctimas, y ahora pueden ser anfitriones de las costumbres de lugares maravillosos que no han sido explorados por lo que significaba la situación de orden público en esos lugares.

La agencia Caminos es un proyecto para llevar a estos y algunos otros sitios que se consideraban vedados, pero además ofrece otro valor agregado, y es que vincula directamente a los viajeros con las costumbres y actividades locales. Se inserta dentro de esa nueva concepción de turismo en la que no solo pesa el lugar, el destino, sino lo experiencial: preparar alimentos autóctonos con los lugareños, aprender sus danzas, pescar, agroturismo, etcétera.

La Agencia Colombiana para la Reintegración ya trabaja con estas poblaciones. A través de la ACR se destacarían los mejores talentos, que serían los anfitriones de quienes están interesados en conocer dichos lugares y vivir experiencias locales. En la medida que la infraestructura soporte la visita a los destinos y se amplíe, se busca hacer sostenible y atractivo el modelo de negocio.