La RSE o el proceso coherente de desarrollo de las empresas

Por: Carolina Ávila, directora Centro de Innovación y Emprendimiento CESA

 

La responsabilidad social empresarial (RSE) está entendida como la responsabilidad que la empresa tiene o asume frente a la sociedad en general. Es así como el sector privado complementa el quehacer estatal.

Las empresas inicialmente se involucraron a través de participación voluntaria en la comunidad, realizando actividades filantrópicas puntuales. Es a partir de la segunda mitad del siglo XX que la comunidad es consciente de la capacidad que tiene el sector privado para influir y solucionar los problemas sociales, al reconocer los daños y riesgos que con su actividad económica ocasiona en el entorno.

Esta situación motiva cambios desde la política pública, en donde el Estado interviene este tipo de actividades y las regula a través de normas que protegen los intereses públicos y los recursos naturales. La diferencia radica es en cómo hacerlo.

Algunas empresas se enfocan en promover proyectos completamente aislados a su objeto central a través de donaciones a causas puntuales e implementación de proyectos de asistencia social; sin realizar una medición rigurosa sobre el impacto logrado.

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Hoy, la visión de RSE debe ampliarse hacia una mirada de sostenibilidad, en la que se entiende que el desarrollo social que traen las empresas debe partir de su responsabilidad sobre todos los agentes y eslabones de su cadena de valor y de la implementación de programas “de desarrollo” duraderos que involucren a las comunidades cercanas a su lugar de operación.

Reputación: más allá de los productos o servicios ofrecidos

Hoy en día la reputación de una marca no se basa únicamente en la calidad o los beneficios de sus productos o servicios. El grupo de interés más poderoso en la economía es el de los consumidores - clientes, que cada vez son más exigentes y demandan empresas comprometidas con el medio ambiente y la sociedad, motivo por el cual la responsabilidad social no comprende únicamente una serie de acciones bien intencionadas, sino también una gran oportunidad de mercadeo y un factor de competitividad entre las organizaciones. Se resalta que esto no debe concentrar la gran mayoría de esfuerzos en comunicar ni en sobredimensionar las acciones de las empresas; es decir, no debe ser una acción oportunista de publicidad. El punto central es que no se trata de simple “propaganda”, sino de una búsqueda de competitividad a largo plazo. La relación entre la empresa y la comunidad se basa en un “yo gano, si tú ganas”.

Además de los consumidores, otros actores o situaciones han determinado la evolución de la RSE a un proceso más integrativo, entre los que se incluyen la globalización, reformas regulatorias, acuerdos ambientales, códigos de buen gobierno, y algunos más. El hecho de que la responsabilidad no sea un plus sino un requisito mínimo está invitando cada vez a más empresas a cambiar la forma de verse en el sistema.

La responsabilidad social debe incluir procesos responsables y comprometidos en el interior de la cadena de valor de la organización. No tiene sentido que una empresa tenga programas sociales perfectos de puertas para afuera si sus políticas de contratación y bienestar no funcionan, violenta el medio ambiente y sus prácticas tienen consecuencias negativas en las comunidades a su alrededor. La RSE no es un ejercicio de indulgencias, es un proceso coherente de desarrollo.

Después, las empresas deben dejar de lado los programas aislados de filantropía y de asistencia social a programas comprometidos en el largo plazo con el desarrollo de las comunidades. Es posible llenar los informes de gestión de responsabilidad social de las empresas con testimonios aislados y fotos conmovedoras, pero eso no necesariamente significa impacto real y mucho menos de largo plazo. Esto requiere, entre muchas otras cosas, un alto nivel de involucramiento, compromiso, empoderamiento de la comunidad y medición rigurosa del alcance.

Hoy hablamos de empresas de triple impacto: financiero, social y ambiental. Una empresa realmente responsable y sostenible es una empresa rentable que entiende la interdependencia en la que vivimos y a partir de la misma contribuye al desarrollo social y ambiental.