Los pilares para un liderazgo adaptativo

Un liderazgo que va más allá de lo operativo, con alta capacidad de resiliencia y que se robustece con la comunicación del propósito, el trabajo colaborativo y la innovación, es lo que hoy están demandando las empresas en sus cargos directivos o gerenciales.

Se trata del llamado liderazgo adaptativo, que bajo la óptica de algunos CEO bien puede ser el responsable del 70 por ciento de la operación gerencial. Esa otra tercera parte correspondería a lo que es el liderazgo técnico: la gerencia en una planta, la administración de la marca, la administración del recurso humano.

Pero es el adaptativo aquel que se requiere para adecuarse a las realidades cambiantes, que se advierten cada vez con más frecuencia, y que al mismo tiempo es el responsable de que se siga teniendo en el foco la visión inicial de hacia dónde se quiere llegar.

Así lo destaca la economista Mónica Contreras, presidenta de Pepsico para el área andina, para quien es claro que en saber adaptarse están las claves para revertir las curvas de agotamiento que en todo caso tienen las empresas una vez se consolidan.

La cuestión es que en la consolidación empresarial se experimentan tres fases: sobrevivencia, triunfo y crecimiento; pero es en la segunda en la que, justamente por esa condición, se puede ser más vulnerable.

En la primera fase el factor resiliencia es crítico. Mas sin embargo, el aprendizaje preliminar es un escenario de ensayo y error que está a la orden del día, razón por la cual de lo que se trata es de ser consciente de que no todo va a funcionar al 100 por ciento, aprender de los errores y de ser perseverante.

En cambio, la curva del triunfo, que no es otra distinta a la zona de confort, requiere por ende de una reinvención continua para evitar el vertiginoso descenso. Para la CEO de Pepsico, es en este punto en el que se busca las transiciones hacia el crecimiento –donde se advierten curvas de sostenibilidad-, que solo se logra con innovación. “Se logra sostenibilidad cuando se logra impactar positivamente en el sistema”, explica Mónica Contreras.

Allí es donde queda en segundo plano el mero liderazgo técnico, y en el que hay que hipotecar el adaptativo: un liderazgo que logra articulaciones para que una colectividad genere nuevas realidades y producir impacto social.

Cuatro son las dimensiones clave para lograr esa articulación que requiere el colectivo, que es en últimas el que logra las nuevas realidades: asertividad, el trabajo en equipo, la innovación y la identificación del propósito.

Las razones por las cuales el propósito es punto de partida para el empoderamiento y la multiplicación de liderazgos.

Es en la autoridad del conocimiento y no en la del poder en la que debe tener bases el liderazgo asertivo.

Detrás del trabajo en equipo existe una elaboración. Esta requiere de la interdisciplinariedad, lo que supone el desarrollo de grupos multifuncionales y donde la diversidad e inclusión sean regla y no excepción. También, empoderamiento, desarrollo de talento en el grupo y en todo caso fines socialmente responsables.

Fomentar el pensamiento innovador para la creación y desempeño con propósito, completan las cuatro dimensiones que requiere el liderazgo adaptativo.

Esas han sido las coordenadas que en cabeza de Mónica Contreras Pepsico ha puesto en su hoja de ruta, y que fueron dadas a conocer por la gerente en desarrollo de un ciclo de conferencias de destacados CEO del país a alumnos de último semestre del CESA.