‘Dar lata’, velas con aroma social

Dar lata, un emprendimiento que nació en las aulas de la especialización de mercadeo estratégico del CESA, parece guardar no solo el espíritu de lo que hoy debe ser un marketing más allá de las utilidades, sino también llevar al mundo real lo que la praxis académica propone.

En efecto, Dar Lata fue una de entre la docena de propuestas que estuvieron en Prueba de Producto, asignatura insigne de la especialización, y que hoy, seis meses después de aquella puesta en escena, es una realidad.

Se trata de unas velas aromatizadas en recipientes metálicos, que ‘en su otra vida’ fueron los envases de alimentos. En otras palabras, enlatados.

Así, más allá de la comercialización de las velas, lo que hay detrás también es un andamiaje para garantizar la alimentación de niños de dos fundaciones. Una, ‘Arroz con Leche’, con más de 60 niños de 2 a 9 años en condición de vulnerabilidad del sector de Santa Fe, en Bogotá. Y FANA, que asiste a la niñez abandonada.

La única condición de Dar Lata es que esas latas sean conservadas en buen estado para un tratamiento posterior y su utilización para las velas aromatizadas. Bosque Amazónico, Frutos del Pacífico, Café Salento, Limonaria Sabanera, son algunos de los aromas de su producto, con los que se busca evocar los distintos rincones del país. De allí que uno de sus lemas sea ‘velas con aroma social’.

Tras ‘Dar Lata’ están Néstor Rodríguez, Simón Córdoba y Juan Alejandro González, quienes quizás son el vivo ejemplo de lo que significa la diversidad para lograr objetivos.

PEn efecto, ‘Dar Lata’ reúne las visiones de un politólogo bogotano de la Universidad Nacional, de un administrador de negocios internacionales Rosarino y natural de Pasto, y de un publicista de la Católica de Manizales. De hecho, en aquella prueba de producto, también hacía parte del proyecto inicial una compañera que apostó por otros proyectos.

Lo que probablemente le ha brindado mayor fortaleza a Dar Lata, dicen sus creadores, es justamente la interdisciplinariedad que contiene. “Fueron tres enfoques distintos, tres perspectivas y tres maneras diferentes de ver el negocio, que ayudaron a forjar una propuesta mucho más estructurada, que ayuda a la integralidad. Un enriquecimiento absoluto”, explica Juan Alejandro González.

Dar lata, dice por su parte Simón Córdoba, también tiene “contundencia”. Y es que se trataba de la materialización de un proyecto a través de las herramientas y componentes que brinda la academia. “Dar Lata, más que la materialización de un producto, es también la de marketing digital, la de una gerencia de ventas, de todo lo que vimos a lo largo de la especialización”, refiere Simón Córdoba. No todo, sin embargo, fue o ha sido color de rosa. Llegar a acuerdos es también un gran desafío cuando se tienen distintas perspectivas.

Otro aspecto que les mostró este ejercicio de emprendimiento es advertir cuán complejo resulta hacer empresa en el país. “Una cosa es tener la fortuna de tener un acompañamiento permanente, y en este caso el del CESA, y otra muy distinta como le ocurre a mucha gente del común. Se está solo”, reflexiona Simón.

De hecho, parte de los momentos de flaqueza se superan con la validación de los docentes en cada proceso, pero también la corrección de rumbos. “El acompañamiento nos ayudó, más que a visualizar, a entender cuál podría ser el futuro del proyecto y eso ayudó a afinar estrategias”, explica Juan Alejandro González.

A medida que iban pasando las clases, Juan Alejandro, Simón y Néstor fueron hallando las coordenadas de un mapa que les trazó la carta de navegación para hacer de un sueño una realidad.