Redes sociales para el marketing, un ecosistema para gestionar con método

Las tendencias de hoy son digitales. El actual entorno creó una revolución que derivó en una forma distinta como los consumidores actúan, compran, se interrelacionan. De la misma manera, las empresas han tenido que reinventarse, no solo para poder cubrir las expectativas de esos nuevos consumidores, sino además, aprovechando también tal revolución, para crear novedosas necesidades en bienes y servicios para ellos.

Sin embargo, las particularidades del mundo digital dentro de la empresa hay que leerlas en clave integral: como un ecosistema que, como cualquier otro, está compuesto por vasos comunicantes.

En efecto, con el fin de aprovechar esas herramientas digitales hoy disponibles, de lo que se trata en realidad es de saber articularlas dentro del plan de marketing existente. Y es que, si bien hoy se habla de marketing digital para rescatar las nuevas posibilidades que brinda, el marketing debe concebirse como una unidad en la empresa. Así, el desafío está es en sacar provecho de esos nuevos canales digitales, llámense de venta, publicidad, promoción para alcanzar los mismos objetivos eficazmente.

La forma como los negocios pueden y tienen que relacionarse con los consumidores supone un análisis del entorno, a través del cual se genere una planificación. Un plan capaz no solo de atender las oportunidades que brinda el mercado (la cuestión interna), sino también de prevenir las amenazas y mitigar las cosas sobre las que no se tiene control (externalidades). De allí que hoy por hoy una planeación de marketing digital haga parte de la estrategia general de mercadeo de la empresa.

Seis dimensiones componen el andamiaje operativo para una estrategia de marketing digital: marketing de contenidos, página web y posicionamiento orgánico (SEO), publicidad digital, redes sociales e influenciadores, e-mail marketing y multicanales, y marketing móvil.

Ponerse en sintonía con estas dimensiones es, como resulta necesario hoy en día, pensar en digital. Solo a través de una conciencia digital se empiezan a advertir oportunidades de negocio, sentarse con los equipos de trabajo a extraer el mayor provecho de cada una de las herramientas, y usar las aplicaciones funcionales para el cor del negocio.

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Entender que el contenido es el rey, y que no solo al cliente sino al usuario se le seduce con acciones, una propuesta, una narrativa más allá del producto o servicio; que gestionar debidamente la comunidad de seguidores de una marca puede ser el punto de inflexión entre ser y parecer; que identificar influenciadores puede incidir positivamente en la viralidad de la misma, hace la diferencia entre mantenerse o no vigente en un competitivo mercado. En últimas, comprender cómo funcionan cada uno de esos aspectos y -sobre todo- saberlos ensamblar coherentemente, determinará la atracción y conversión del público, su fidelización y su recomendación.

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El profesional que sepa articular los recursos, tanto humanos como económicos, podrá lograr su posicionamiento de marca y el aumento de ventas. Y es que dada la exactitud de los indicadores, derivada de la ‘data’, un director de marketing puede discriminar y direccionar esfuerzos porque las métricas dan cuenta de lo que está o no funcionando.

Apuntalar competencias en torno a los elementos anteriormente citados es la puerta de entrada a un plan digital, y como todo plan, estructurado, realizable y medible.

Si su interés es saber cómo crear de manera estructurada un plan digital, no dude en ir aquí.