Hay que derivar metodologías desde las pasiones

Crear metodologías a través de las pasiones y con las que en últimas se puede lograr una forma de vida organizada y basada en la felicidad, es la consigna del entrenador canino Mark Lee, invitado a la última edición de entrevista a Grandes Líderes en el CESA.

Y es que para Mark, el punto de partida es que las cosas hay que hacerlas con determinación cuando uno advierte que tiene el talento para realizarlas. La consecuencia lógica es que existe la certeza de vivir de ello porque, en últimas, cada quien termina cumpliendo su propósito, principio esencial para alcanzar la armonía en la vida, la mayor de las empresas.

Nacido en Bogotá hace 42 años y descendiente de inmigrantes judíos que llegaron a Colombia en 1950, desde muy pequeño Mark estuvo rodeado de mascotas, las cuales lo fascinaron, especialmente los perros. La interacción con ellos resultó extraordinaria.

Prueba de ello fue la partida de Voll, un Rottweiler que acompañó a Mark durante 11 años hasta que el canino falleció. Mark se enfermó severamente, pero al mismo tiempo la vida pareció mostrarle su vocación. Mark es padre de trillizos y la familia la completan además seis perros, generando armonía familiar.

Al darse cuenta del equilibrio que le generaban lo perros, empezó a desarrollar habilidades que hoy lo hacen un experto en educación canina. Según Mark, a través de estos animales ha logrado que por lo menos 500 hogares, muchos compuestos por personas solitarias, encuentren bienestar y tranquilidad.

Mark construyó cinco pilares de educación canina. Se trata de la parametrización, la disciplina, el ejercicio, el afecto y la diversión. A través de estos componentes, Mark empezó a educar a los perros. Sin embargo, al ser derivados de su mayor pasión, su tesis es que de las pasiones deben surgir las metodologías para cuantos retos se imponga cualquier persona en la vida, y ello incluye hacer empresa.

Todo debe tener parámetros. Límites. “Cuando saco a un perro a la calle, lo hago con objetivos específicos: una salida para sus necesidades, otra para sus ejercicios, otra para su diversión. Esa regla que le establezco, la debo aplicar para mi vida. Para mi empresa”, explica Mark Lee.

Lo mismo pasa con el afecto. Para Mark, no se puede estar dependiendo de un afecto de manera interminable, ni tampoco dar afecto permanentemente porque “el esquema de la naturaleza no nos permite funcionar de esa manera”, agrega.

Es por eso que, con Mark a la cabeza, en el CESA se ha implementado lo que se conoce como vínculo canino: una forma de crear espacios de distensión a través de los caninos, para los estudiantes entre clases y ante sus compromisos académicos. Los estudiantes se desprendan por momentos de preocupaciones en la medida que comparten con estos animales, que son traídos dos veces a la semana. Actualmente, perros de cuatro razas son los que comparten con los alumnos.

En esencia, la visión de Mark Lee sobre liderazgo se basa en lo más básico. La felicidad personal.