Incrementar la productividad en Colombia, una tarea inaplazable

“La productividad no lo es todo, pero a la larga es casi todo.”

Paul Krugman[1]

Colombia está pasando por una coyuntura económica difícil caracterizada por bajas tasas de crecimiento económico, bajos niveles de demanda interna y poca dinámica del sector externo. Si bien la situación es menos grave que la de muchos otros países de la región, no deja de preocupar la pobre dinámica que ha tenido la economía tras la caída en los precios de las materias primas y el fin de la bonanza de los productos minero-energéticos.

En los momentos de crisis se busca identificar posibles culpables que pueden haber llevado al país a las circunstancias actuales y, además, se tratan de buscar soluciones mágicas que permitan una recuperación económica “rápida y segura”. Estos análisis coyunturales nos han llevado a realizar estudios de corto plazo que no han permitido identificar las causas estructurales de los problemas económicos del país. Sin embargo, en los últimos años ha habido un amplio consenso desde diferentes vertientes del análisis económico en cuanto al principal factor que afecta el crecimiento económico del país: la productividad (véase BID, 2010 y CPC, 2017).

Colombia ocupa el puesto 61 entre 140 economías de la muestra del índice global de competitividad 2016-2017 y está en el quinto lugar dentro de los países latinoamericanos incluidos en este “ranking” (The Global Competitiveness Report 2016-2017). Este fue el mismo lugar que ocupó el país en el informe anterior (GCI 2015-2016) y la situación no ha variado mucho en los últimos 10 años. Más allá de esto, distintos estudios han mostrado que la productividad del país ha permanecido estancada desde los años ochenta e, incluso, esta se ha reducido en algunos sectores de la economía. GRECO (2005), Echavarría, et.al. (2006), Kehoe (2007), Eslava y Meléndez (2009), Eslava et.al. (2013), entre otros.

Lo anterior permite explicar en gran parte la situación económica del país en los últimos años. En Colombia se necesitan cinco veces más trabajadores y maquinaria para producir el mismo valor agregado que en Estados Unidos, Eslava (2017). Existe una gran distancia en los niveles de productividad domésticos y los de los países desarrollados y las economías emergentes de regiones diferentes a América Latina. Por tanto, tenemos un atraso significativo que nos impide ser competitivos a nivel internacional y tener un crecimiento económico estable basado en el crecimiento permanente de la productividad.

Una mayor productividad, en términos simples, significa hacer más con lo mismo. Generar una mayor producción haciendo un uso más eficiente de la misma cantidad de insumos y factores de producción (trabajo, capital, capital humano, tierra, etc.). Esto demanda una mayor eficiencia en múltiples dimensiones tanto a nivel macroeconómico como a nivel empresarial. Entre estos, mayores niveles de educación y salud, mejor infraestructura, estabilidad jurídica e institucional, transparencia en los mercados, mejores prácticas gerenciales, desarrollo de nuevos procesos productivos y organizacionales, alianzas académico-empresariales y, sobre todo, innovación, mucha innovación y desarrollo.

Elevar los niveles de productividad es una tarea inaplazable para el país. Mayores niveles de productividad suscitan un crecimiento permanente y estable en el largo plazo. Esto conlleva un incremento de los ingresos en el país, mayor competitividad y dinámica del sector externo, mejor desempeño fiscal del gobierno, menor deterioro ambiental y mayores niveles de bienestar para toda la población.

Iader Giraldo Salazar

Docente-Investigador

CESA

Referencias


[1] Premio Nobel de Economía 2008