Image is not available
CESA
College of Higher Studies
of administration
Slider

Premian a egresados del CESA por implementación de tecnología RFID para logística

Technoapes de Colombia (APES), startup colombiana fundada por egresados del CESA, resultó galardona como una de las mejores en implementación de identificación de radiofrecuencia (RFID por sus siglas en inglés) para logística y cadena de suministro, en la Conferencia Anual del RFID celebrada la semana pasada en Phoenix (Arizona).

El galardón otorgado a APES se dio por su implementación para la compañía colombiana Marroquinera S.A. (Mario Hernández), a través del cual se realiza un más eficiente manejo de los inventarios y se ejerce control sobre los mismos en tiempo real en desarrollo del proceso de distribución y despacho.

El premio (segundo puesto) fue recibido por Andrés Botero y Daniel Rodríguez, fundadores de Technoapes de Colombia. En esta categoría participaron más de 4.000 empresas de todo el mundo, para que un grupo de 25 expertos en la materia evaluara el factor innovador y los beneficios tangibles en la cadena de suministro en donde se hizo cada implementación.

La conferencia RFID, realizada entre el 9 y el 11 de mayo, es organizada por el RFID Journal. Esta organización congrega a todas las empresas productoras, desarrolladoras, integradoras y demás, de dicha tecnología.

En esencia, el software de APES les brinda una herramienta a los empresarios para que sepan sobre los máximos y los mínimos que debe tener el almacén o centro de distribución. Asimismo, les emite las alarmas necesarias cuando esos niveles puedan generar eventual desabastecimiento o traumatismo en la circulación de los productos, así como las alertas de las inconsistencias en el movimiento de la mercancía.

Le recomendamos: RFID o la tecnología tras la perfección de los inventarios.

La convención también premió las categorías de Mejor Implementación de RFID para el Cuidado de la Salud, Mejor Implementación en Procesos de Fabricación, Mejor Nuevo Producto, Mejor Implementación en la Industria del Retail, y Mejor uso del RFID para mejorar un producto o servicio.

Orgullosamente, el CESA destaca la participación de APES y sus fundadores en esta importante feria.

Read More

La ‘startup’ que perfecciona los inventarios

Un servicio basado en un software que permite hacer un control y trazabilidad fiable de los inventarios, y que además redunda en la eficiencia de los procesos inherentes a dicha actividad, resultó ser uno de los modelos de negocio seleccionados en los premios Colombia Startup 2016.

Se trata de la iniciativa de Techno Apes, una de las 20 empresas seleccionadas entre las 644 participantes (la mayoría colombianas y algunas de otros cinco países latinoamericanos) que ofrecen soluciones a partir de la tecnología.

Evitando reprocesos

APES (Accessible Popular Easy Software) les brinda a sus clientes la posibilidad de que, en tiempo real, puedan hacer un monitoreo de sus inventarios, actividad que en no pocas ocasiones ha estado caracterizada por el exceso de confianza.

En efecto, lo que está inventariado suele darse por hecho, pero muchas veces, al abrir la mercancía, se advierten fallas.

Según Andrés Botero, director de Techno Apes, el año pasado en el país se perdieron $2,2 billones de pesos por desabastecimiento derivado de la imprecisión del inventario, equivalente al 8,7 por ciento. La gente dejó de comprar esa suma porque no encontró lo que quería. En 2014 se perdieron por ese mismo efecto el 7,6 por ciento de las ventas.

Y es que muchas de ellas son de impulso. Un reproceso implica devolver el producto al día siguiente, y el inicio de un nuevo ciclo de envío puede representar la pérdida de la venta al hacer voluble al comprador, por efecto de la falta de un producto en particular, cuando este no puede adquirir el que desea en poco tiempo.

El software le da la herramienta a los empresarios para que sepan sobre los máximos y los mínimos que debe tener el almacén o centro de distribución, y le genere las alertas necesarias cuando esos niveles puedan generar eventual desabastecimiento o traumatismo en la circulación de los productos, así como las alertas de lo que sale de bodega según los pedidos.

Por vía de ejemplo, un almacén de calzado de un centro comercial le envía a la bodega un pedido de producto. Tras ser empacado para despacho, una antena ‘escanea’ tal pedido en salida. Una vez esto ocurre, emite una alerta en caso de que haya alguna inconsistencia entre lo registrado y lo que va a salir, por incompatibilidad ya sea por cantidad, por talla u otras variables.

Así mismo, el sistema, que ya maneja unos tiempos promedio y rangos temporales de distribución, puede generar otras alertas en caso de que esta se prolonguen de manera inusual. También genera avisos si los registros no son compatibles con el destino de los productos inventariados que estén en circulación. A través de códigos RFID, el servicio de APES le da una identidad única a cada producto.

Monitoreo en tiempo real

“El cliente puede monitorear los procesos en el módulo de inventarios, o en el módulo de contabilidad o en otro tipo de módulos del soporte de sistemas que posea”, explica Andrés Botero, egresado del CESA y quien además ha sido docente en la institución.

Novedad, escalabilidad y la manera de monetizar la compañía, fueron algunos de los aspectos que resaltaron los jurados de Colombia Start Up 2016 sobre Techno Apes. Lo que comercializa APES es un servicio por el control de los inventarios durante cinco o diez años. En otras palabras, es modelo de sociedad con el cliente.

La empresa está conformada por ocho ingenieros de planta que son empleados directos, dedicados a la estructuración de dos soportes informáticos; dos personas más en la parte administrativa (Andrés Botero es una de ellas), dos en el área comercial y un director jurídico.

Una las claves de esta start up que resalta Andrés Botero es la mezcla de juventud –principalmente la de los ingenieros- con la experiencia de él.  “Con lo que me encuentro cada mañana es con ese ímpetu, esa fortaleza, ese nuevo conocimiento, unas ganas de hacer cosas y moverse, y ciertamente me contagio de eso”.

La primera idea surgió hace seis años, pero tuvieron que pasar cuatro para que Andrés Botero y su equipo pusiera a punto el software. En su concepto, eso lo que significa es que más que los años, hacer y consolidar empresa es un asunto de largo aliento y sobre todo de persistencia.

Read More

El diseño: en la médula de la innovación

Hace casi una década, la bodega australiana de licores Casella Wines, para la distribución de uno de sus vinos [yellow tail], propuso que los encargados de ofrecerlo en algunas tiendas minoristas vistieran prendas de exploradores australianos. Se trataba de un vino que simbolizaba el goce y la naturaleza de la aventura.

Curve, un gimnasio exclusivo para mujeres logró fusionar la estrechez de los gimnasios convencionales, con el anonimato y la tranquilidad que ofrece el hogar cuando las mujeres ven los ejercicios a través de la televisión. Puso las máquinas del gimnasio en círculo.

Dos casos distintos que, sin embargo, tenían algo en común. El diseño industrial como matriz de innovación y generación de valor.

Casella, con su [yellow tail], creó un vino para todo el mundo. Con el ánimo de alejarse de la sofisticación de la cultura de la enología que algunos aborrecen, “eliminó toda la terminología técnica de las botellas y creó -a cambio- una etiqueta simple, llamativa y poco tradicional en la cual aparecía un canguro en amarillo y anaranjado brillante contra un fondo negro”.[1]

Consumidores de cerveza, cocteles e incluso de otros vinos fueron cautivados por el [yellow tail]. Para agosto de 2003, esta bebida ocupaba el primer lugar entre los vinos tintos en botella de 750 ml en Estados Unidos, por encima de los californianos, los que marcan la pauta en este país.

Y en el caso de Curve, además de que las máquinas no tenían la complejidad para estar cambiándoles sus discos de peso, la disposición en círculo facilitó la socialización de las mujeres. En un pequeño espacio –muy diferente al de los gimnasios tradicionales-, se sentían a gusto departiendo mientras cuidaban su salud, sin la mirada inquisidora de algún atlético hombre que pudiera avergonzarlas. Así, Curve llegó a concentrar cerca 2 millones de clientes en 6.000 locales alrededor del mundo.

Curve y [yellow tail] son ejemplos de generación de valor cuya génesis se dio a través del diseño.

Y es que el tema de la innovación, como lo explica Yaffa Nahir Gómez en La cultura del diseño, no solo hay que verla exclusivamente en términos de tecnología y ciencia, sino más bien en el aumento de valor que perciben los compradores.

Esa percepción de los consumidores se da porque además de la funcionalidad, a muchos bienes o servicios se les da la carga de significación, que solo se consigue mediante el diseño.

De la misma manera como el cuerpo de la innovación es el que confiere el factor diferenciador (ya sea de un producto o servicio), el diseño es la médula de ese cuerpo que hace posible el querer diferenciarse en el mercado.

En tanto el consumidor o cliente se sienta más identificado con el producto o servicio, más fácil resultará que acceda a ellos. Y es que hay cargas de significado que se desprenden para el consumidor cuando accede a lo que necesita-desea. “Es en este punto donde el diseño marca la diferencia, porque reconociendo la significación que puede tener el producto para el consumidor, hace que este se conecte emocionalmente con él”[2].

Según Yaffa Gómez, esas conexiones emocionales se mueven en tres dimensiones: la adaptación del diseño a los modelos culturales vigentes, el cambio sustancial de los significados y la generación de nuevos significados.

Un producto que oscila dentro de esas dimensiones lo puede constituir, por ejemplo, la lámpara de cara’ del diseñador industrial Gabriel Sierra.

Sierra diseñó una lámpara cuya pantalla; es decir, la unidad que separa al bombillo de lo demás, es una cara: tiene un par de ranuras circulares que simulan los ojos, una vertical, la nariz; y una horizontal, la boca.

Es la forma de la lámpara lo que resalta el espíritu del diseño: “posibilita el vínculo funcional”, pues da la luz; y otorga también “el vínculo de la significación”, al hacer el producto más amable y –en este caso- hasta ‘más humano’ para el consumidor.

El diseño se deriva de las macrotendencias

La articulación del diseño industrial para la generación de valor se deriva, como casi todo en el mercado, del contexto. De las tendencias sociales.

Gómez refiere precisamente que el Centro Metropolitano de Diseño de la Universidad de Buenos Aires identifica tres macrotendencias sociales: innovación sociocultural, innovación por factores tecnológicos e innovación por el contexto o medio ambiente en el que se desenvuelven las empresas.

La primera, que se orienta a satisfacer a los usuarios, maneja variables como “desarrollo de catálogos especializados, incorporación de nuevas estéticas para públicos diferentes, la calidad gráfica del empaque”[3], entre otras.

La segunda, las innovaciones tecnológicas, se refiere a los materiales que se usan para la fabricación y su aprovechamiento. En esta, se manejan variables como los usos de materia prima de calidad, el reciclaje, los acabados, las formas, etc. El caso de los lavamanos de Co.de.2 Desing & Concept es un ejemplo de ello.

En 2001, Michael Schmidt, Alexander Marcu y Eduardo Gordillo fueron premiados en Colombia y Alemania por sus lavamanos. Piezas aparentemente planas pero con la concavidad necesaria para la fácil fluidez del agua.

El trío de diseñadores industriales usó “tela de silicona que tenía propiedades interesantes: alta resistencia, elasticidad, aséptica, reciclable, fácil de limpiar e impermeable (cero porosidad)”[4].

En cuanto a las innovaciones medio ambientales o del entorno, estas giran alrededor de variables como los beneficios del Estado, los vínculos con la academia y el fortalecimiento de los vínculos con los Stakeholders.

Así, claro es que los diseñadores industriales deben moverse tanto en el plano de lo técnico y científico como en el del humano y artístico. De esta forma, el diseño es también una actividad por gestionar al máximo ante los desafíos futuros.

Referencias

[1] Chan Kim, W y Mauborne, R. (2005). La estrategia del océano azul. 1ra. edición. Editorial Norma. p. 37.

[2] GÓMEZ Barrera, Y. (2010). La cultura del diseño. Estrategia para la generación de valor e innovación en la Pyme. Universidad Católica Popular de Risaralda. p.91.

[3] Ibíd, p.92.

[4] PROA. (2001). Diseño industrial premiado. Revista PROA, (443) abril. 112 – 113.

Read More

Vuelo dorado de estudiante del CESA en los Juegos Bolivarianos

Con un total de 213 medallas de oro (119 más que Venezuela, segundo en las justas), 136 de plata y 111 de bronce, Colombia se coronó como la delegación campeona de los recientemente culminados Juegos Bolivarianos celebrados en Santa Marta.

Y uno de los oros le correspondió no solo a un hijo de esa tierra sino a un estudiante del CESA: Jorge Alfredo Rocha, de tercer semestre.

Con 21 años de edad (los cumplió el 14 de noviembre, justo el día que obtuvo la presea dorada), Jorge Alfredo resultó el mejor en la categoría masculina de ‘wakeboard’ (una sola tabla), una de las cuatro modalidades del esquí náutico.

Vuelo-dorado-de-estudiante-del-CesaEsta medalla para Colombia, que es la segunda de oro que el joven estudiante ha logrado en lo que va de su carrera deportiva (la primera la consiguió en los Bolivarianos de playa en Iquique –Chile-), es producto de una historia que comenzó cuando apenas contaba 4 años de edad.

Bajo el suave rumor de las olas y la refrescante ventisca de Santa Marta, a Jorge Alfredo lo empezaban a seducir las acrobáticas piruetas que muchos hacían sobre las tablas de surf, en ese mar color de acero por el sol que golpea la bahía.

Don Alfredo Rocha, su papá, lo advirtió, y no dudó en permitirle que se parara por primera vez sobre los dos primeros esquí, y fuera empujado mansamente por alguna de las lanchas apostadas en la zona.

Cuando la familia Rocha-Olarte viajaba a Santa Marta en vacaciones o durante los puentes festivos, no había día en el que Jorge Alfredo no esquiara. Luego, a los 10 años, un primo suyo que viajó fuera del país le dejó una tabla para que practicara; y a los 15, durante un viaje a Miami, en una tienda de deportes náuticos, el propio Jorge Alfredo iniciaría su vinculación profesional al esquí. Y es que fue tanta la pasión que le vio, que el administrador del almacén le mencionó varios clubes, incluso en Colombia, que le permitirían desarrollar su potencial. Así, se sumergiría definitivamente en este deporte, del que dice con naturalidad “es un órgano más de mi cuerpo”. Mientras explica, el rostro de Jorge es el mismo que se le dibuja en la cara a Billy Elliot -el personaje de ese inspirador film británico (Stephen Daldry, 2000)-, cuando se refiere a lo electrizante que le resulta la danza y el baile ante el director de su admisión en una escuela londinense de danza.

Jorge Alfredo Rocha se vinculó con el Club Náutico del Muña. Desde hace tres años y medio se apoya en un entrenador, y procura practicar cinco días a la semana. Pero no es fácil. De hecho, por sus estudios de administración, el diálogo con su entrenador es habitualmente por Internet. “En los entrenamientos me graban y esos videos se los envío al entrenador. Él me da las recomendaciones necesarias, y también las acompaña con videos que repaso una y otra vez y pongo en práctica”, cuenta.

Sacrificio, disciplina y pasión son los tres pilares con los que ha crecido deportivamente Jorge.

Y menciona el sacrificio, en esencia, por lo que –reconoce- ha hecho su familia por él. No solamente sus padres sino sus hermanos. Aunque a ellos también les gusta el deporte, a uno el motocross y al otro el fútbol, admite que muchos de los esfuerzos económicos de la familia se inclinan más a su actividad por los costos de la práctica del esquí, que resultan superiores. Por esa razón, Jorge no duda en afirmar que quienes lo rodean son tan responsables de su éxito como él. “Uno solo no puede ir a ninguna parte. Ni en el deporte, ni en la vida, ni en nada. Toda la familia se la ha jugado en apoyarme”, afirma.

De allí que sus hermanos sean parte de su equipo de esquí. En efecto, él los ha involucrado, al punto que su papá y sus hermanos manejan en ocasiones la lancha en los entrenamientos.Jorge-Alfredo-Rocha-Interna-2

Los créditos también son para sus compañeros en el CESA. El tiempo que le dedica a los entrenamientos lo aleja retrasa inevitablemente de algunos compromisos académicos, por lo que sus compañeros le están recordando siempre que hubo en clase, qué se perdió y el explican para ayudarle.

Sobre su otra pasión, la administración de empresas, es otro asunto al que le está dedicando tiempo más allá de las aulas del CESA con un negocio virtual. Desde su cuenta de Instagram promociona gorras y chaquetas bajo la marca ‘Roch’. El nombre se derivó de la forma como su entrenador norteamericano pronuncia su apellido. “Me pareció interesante, a amigos míos les pareció bueno, y ahí voy… Ahora, con la tercera línea de gorras”, dice.

Para el próximo año, Jorge Alfredo tiene en la mira varios objetivos clave: el Mundial de Argentina en marzo, los Panamericano en Perú, y los Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla.

Y también, la asignatura de derecho laboral, en la que los resultados no fueron los mejores. Y en esta, eso sí, sin maromas ni arriesgadas acrobacias.

Read More

El triatlón, deporte espejo de lo que significa hacer empresa y mantenerla

“Lanzarse al agua en el triatlón es como lanzarse al mercado para iniciar empresa. En la primera parte; es decir, al comienzo de la carrera, solo se sienten el braceo y las patadas de los demás. Así se debe sentir la competencia empresarial”.

Las palabras son de Esteban Villegas, estudiante de IV semestre de administración en el CESA, y quien aprovechó lo que le dejó su participación en el circuito mundial ‘Ironman 70.3’, competencia de triatlón celebrada recientemente en Cartagena, donde ocupó el quinto lugar en la categoría 18-24 años.

Esteban-Villegas-Interna-2Tras 5 horas, 20 minutos y 5 segundos cruzó la línea de meta después de haber nadado dos kilómetros, recorrido 90 kilómetros en bicicleta y 21 kilómetros más trotando.

Su puesto fue el epílogo de una preparación durante seis meses, tiempo durante el cual se entrenó los siete días de la semana para llegar a punto, especialmente en natación. “Debí dedicar ese tiempo si quería manejar la técnica para tener el mejor rendimiento posible”, explica.

“Esa misma disciplina es la que se requiere para sacar un producto o un servicio al mercado. Sea cual sea, debe salir a punto como la única manera que el negocio no sea flor de un día y la empresa dure un suspiro”, dice el estudiante antioqueño.

Los primeros metros de la carrera, que son en el agua, resultan los más críticos. Se trata de un escenario complejo (no en piscina sino en el mar abierto) donde muchos claudican por pánico. “Si no estoy seguro de lo que mi negocio le puede dar a los clientes, el miedo es lo que no me dejará o bien lanzarme al mercado o permanecer en él”, anota.

Lo que más duro le dio fue la trotada. “Fue torturante”, recuerda.

Entre los kilómetros 11 y 17 admite que fue el segmento en el que más sufrió, por la amenaza de un calambre en su muslo derecho. El clima cartagenero hizo lo suyo. Era mediodía pero Esteban “no podía parar porque me hacía más vulnerable al calambre, entonces tuve que bajarle sí o sí al ritmo, pero no perder la concentración para realizar el movimiento preciso y llegar a la meta”.

Esas mismas dificultades son comparables con las vicisitudes que día a día experimentan las empresas, pues nunca se sabe qué circunstancias del mercado (los otros competidores o el ‘clima’ empresarial) y en qué kilómetro (tiempo) la pongan en riesgo.

De ahí que la planificación resulte un asunto medular. Se trata de un esfuerzo de largo aliento donde hay que saber dosificar las energías, que no son cosa distinta que saber cuándo se irrumpe o cuánto se retiene una estrategia en la carrera (el mercado). “Las tres actividades en una, máxime en ese entorno (Cartagena), obligan a planificar muy bien las cosas. Sabía que debía dedicar el máximo esfuerzo a la nadada para lograr algo de ventaja (la ventaja competitiva o ese factor diferencial), pero sin descuidar las otras disciplinas”, agrega.Esteban-Villegas-Interna-arriba-2

En efecto, los entrenamientos de Esteban Villegas le indicaron que en la segunda parte de la competencia; es decir, el recorrido en bicicleta, debía ir a un promedio de 30 kilómetros por hora. Asimismo, hipotecó múltiples jornadas a sesiones de sauna para acostumbrarse a la sofocante temperatura, y al mismo tiempo cuidarse de evitar sufrir gripas con el clima de la capital. “Como en una empresa, son detalles pequeños que en ningún momento se pueden improvisar. Es un asunto que pasa desde saber distribuir el tiempo hasta definir prioridades; y en todo caso, no desistir”, añade. Y agrega que como se sintió cómodo con la velocidad en bicicleta en los primeros kilómetros, subió su velocidad a 33 kilómetros para tener ese plus en la carrera.

Menos de 20 minutos lo separaron del podio, tiempo que le hubiese significado adquirir el derecho a estar en el Mundial de Chattanooga (Tennessee-USA), en abril próximo.

“El próximo año entrenaré lo suficiente con el único propósito de estar en el podio. Eso será la meta para ir al siguiente mundial”, asegura Villegas, con la firmeza y decisión de un empresario cuando quiere poner su producto o servicio en el mercado internacional, y hacerlo sostenible.

Read More

Las teorías de la corrupción

Por: Edgardo Cayón Fallon, Director de Investigación CESA

Las teorías sobre la corrupción son tan heterogéneas como homogéneas son sus causas. Desde el punto de vista social, Horacio (65 AC – 8 AC) afirmaba que “si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá”. Y desde lo económico, para Fouché (1759 – 1820), “todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”.

En un artículo de 1961, en el cual se hacía un comparativo entre los efectos de la corrupción en la prestación de servicios públicos en Inglaterra y en diferentes países de África occidental, M. McMullan argumentaba que los efectos más negativos de la corrupción eran: 1) Injusticia, 2) Ineficiencia, 3) Desconfianza del gobierno por parte del ciudadano, 4) Desperdicio de recursos públicos, 5) Inestabilidad política, 6) Medidas represivas contra aquellas personas que denuncian la corrupción, 7) Desestimulo al emprendimiento y la creación de empresa, y, por último, 8) ineptitud del gobierno para implementar política pública (cualquier coincidencia con nuestro país es casualidad).

La teoría de McMullan, desde el punto de vista sociológico, es que un alto nivel de corrupción es resultado de la amplia divergencia entre los objetivos del gobierno de un país específico y los de la sociedad en que este opera, en particular sobre aquellos objetivos del gobierno que discriminan a una gran parte de la población y la ponen en desventaja con respecto a una minoría dominante.  ¿Por qué el político que tiene carro blindado puede circular libremente por las ciudades con pico y placa mientras el resto de la población debe guardar sus carros? ¿Por qué al contratista público que hace un desastre que afecta toda una ciudad no le pasa nada y al que reforma el frente de su casa en la misma ciudad se le clausura la obra?

Ahora, cuando el análisis se hace con una perspectiva económica, las conclusiones sobre si la corrupción resulta favorable o desfavorable es todavía tema de debate entre los académicos. En una revisión de la literatura sobre las teorías de la corrupción realizada por Toke Aidt en el año 2009, el autor argumenta que la corrupción se puede categorizar en dos vertientes. La primera es la de la “trampa de arena”, en la que un grupo de economistas argumenta que la corrupción es desfavorable, pues tiene un impacto negativo en el desarrollo económico. La segunda es la de “aceitar la maquinaria”, en la que la corrupción puede resultar favorable, pues en algunos casos especiales fomenta el desarrollo económico.

Los que optan por la primera, la de “trampa de arena”, afirman que la corrupción solo empeora y promueve las ineficiencias porque el político o el burócrata de turno solo busca maximizar su utilidad de acuerdo a las restricciones de su entorno. Por su parte, para los que se ubican en la segunda vertiente, la de “aceitar la maquinaria”, y desde un punto de vista de estricta racionalidad económica, la corrupción puede promover la eficiencia porque permite a los agentes privados corregir u obviar las ineficiencias en políticas gubernamentales al agilizar permisos, procesos, o hacerse los de la vista gorda por medio de sobornos. Ejemplo de esto son los mercados negros de divisas y alimentos que existen actualmente en países como Venezuela, donde la economía centralizada claramente no puede cubrir la demanda que de estos productos tiene la población. Sin embargo, está también el caso de Rusia, que muestra lo que ocurre cuando las restricciones disminuyen al extremo: después de la caída de la Unión Soviética, todos los bienes del estado pasaron a ser propiedad privada de los gobernantes de turno (Varese, 1997).   En pocas palabras, en cuanto a teorías de la corrupción se refiere, todavía estamos lejos de un consenso universal al respecto, y si existe una gran zona gris en la que tal vez la solución sea la de un expresidente colombiano cuando sugirió que “tenemos que reducir la corrupción a sus justas proporciones.”

Nota: El autor agradece a Javier Murillo del Centro Diga por su ayuda en cuanto a la redacción.

BIBLIOGRAFÍA

Aidt, T. S. (2009). Corruption, institutions, and economic development. Oxford Review of Economic Policy, 25(2), 271-291.

McMullan, M. (1961). A THEORY OF CORRUPTION Based on a Consideration of Corruption in the Public Services and Governments of British Colonies and ex‐Colonies in West Africa. The Sociological Review, 9(2), 181-201.

Varese, F. (1997), ‘The Transition to the Market and Corruption in Post-socialist Russia’, Political Studies, 45, 579–96.

Read More

“Hay que poner el storydoing por encima del storytelling para conectar con el consumidor”

Unas marcas que consideren que su reputación está en juego a cada segundo, por más connotadas que sean y escalafonadas que estén en la materia, que identifiquen qué problemas quieren resolver y qué indicadores les son útiles antes de echar ‘echar mano’ del Big Data, y que vayan más allá de la segmentación tradicional por lo que les dan las redes sociales, hacen parte de los principales desafíos que tienen sus departamentos de marketing.

Así trascendió durante el Foro ‘Tendencias y Comunicación de marca’, organizado por la consultora española en reputación y comunicaciones Llorente & Cuenca, realizado en el CESA –Colegio de Estudios Superiores en Administración—.

Las marcas, que siempre han volcado esfuerzos para llegar al cliente, en la actualidad tienen que repensar si sus actuaciones de mercadeo inciden en si le están llegando verdaderamente al consumidor o si es al comprador. De hecho, buena parte de sus esfuerzos se puede estar volcando primeramente a educarlo para cumplir sus fines. “El 85 por ciento de la inversión publicitaria que hace Familia es para educar al consumidor”, reveló en desarrollo del panel el economista Camilo Herrera, experto en comprensión del consumidor, sobre la trascendencia de los desafíos del marketing.

Al respecto, noticias CESA habló con Luisa García, gerente de Llorente & Cuenca para América Latina.

¿Qué es lo que hay que cambiar en el marketing para llegar a los clientes?

Tenemos que cambiar la manera como nos estamos conectando con el consumidor, pero no solo desde el marketing sino también desde otras áreas de las empresas. Al fin de cuentas, estamos en una era con una saturación de información y contenidos sin precedentes, algo que podríamos llamar ‘infoxicación’. Pero, además, esto pasa también por una crisis de credibilidad hacia las empresas y la comunicación que es puramente unidireccional, y donde la empresa solo habla de sí misma y de los bueno que son sus productos. El consumidor de hoy está hiperconectado. Ello le permite de alguna manera exigir no solo que las compañías sumen o aporten un plus, sino que además le demuestren que están sintonizadas con sus valores, con sus creencias y con sus expectativas.

Usted habla de conectividad absoluta y en el foro la tecnología aparece en cada rincón. ¿El marketing ya hace su labor de forma madura con esta herramienta y las redes sociales?

Las empresas deben comenzar a pensar es en términos de comunidades y dejar de hacerlo exclusivamente en una segmentación clásica psico-gráfica. Deben empezar a plantearse dónde está sucediendo una conversación que sume a su negocio, pero donde la empresa también pueda ser un interlocutor más. La ecuación cambia cuando te pones desde esa perspectiva porque se complica mucho más la discriminación consumidor/comprador, pero por otro lado es mucho más rica porque ya no solamente estás lanzando mensajes y esperando a que alguien reacción a lo que lanzas, sino escuchando, participando y aprendiendo de esa conversación, incluso en cómo tienes que adaptar tu producto o servicio para cualquiera de esas dos personas, tanto para el consumidor como para el comprador.

¿Qué elementos son claves para la conformación de comunidades?

La clave es no pretender ser nosotros un emisor de información al que el consumidor tiene que escuchar, sino identificar en qué conversaciones está participando nuestro consumidor, y esas conversaciones tiene lugar en determinadas plataformas de comunicación, en determinadas redes sociales, pero también en determinados aspectos y elementos de la vida no virtual. Pintamos algo o no pintamos nada. La otra clave para conectar con ese consumidor es: le aportas algo relevante en esa conversación, pero luego se lo tienes que aportar desde un compromiso real con lo que estás diciendo; es decir -y aquí también se resaltó-, el storydoing viene antes del storytelling; esto es, la hipertransparencia como otra característica que se demanda por el momento que vivimos. Por pretender entrar a esa esfera donde está el consumidor, claro es que las marcas deben tratar de evitar a toda costa hacerlo sin que haya un compromiso genuino con esos valores, con esos temas, con esos intereses con los que estamos intentando conectar con el consumidor, que entre otras cosas detecta inmediatamente cuándo ese acercamiento no es real y, en lugar de conjugar a nuestro favor, nos penaliza.

¿Y dónde queda el Big Data en toda esta ecuación?

Aquí se dio una pista esencial al respecto. Antes de empezar hay que preguntarse cuáles son los problemas que debemos solucionar, así como discriminar los indicadores que pueden marcar el camino para ello, sencillamente porque el universo del Big data es abrumador y nos podemos perder. Creo que efectivamente cuando identificamos qué vamos a resolver podemos definir la hoja de ruta que haga que el Big data se nos convierta en Smart data y tomar las decisiones correctas.

¿Por qué la crisis de credibilidad y cómo el marketing debe enfrentar este ‘lunar’?

Hay múltiples factores y ocurre en todo el mundo: un consumidor más empoderado, en parte por un acceso a información a través de las redes que no existía, una crisis financiera de comienzo de siglo que ha impactado el modelo económico y empresarial que decepciona al ciudadano, un cambio del modelo social y la autoridad está cuestionada en su conjunto, y un largo etcétera. Las empresas lo que deben advertir es que de entrada el nivel de credibilidad es bajo, por tanto, el esfuerzo para que te crean debe ser mayor. Lo otro es que deben ser conscientes que ya no son el centro del universo y nadie les debe credibilidad porque estén en una posición empresarial destacada, luego a cada minuto deben demostrar a la ciudadanía que merecen su credibilidad, pero luego de ser muy conscientes de que su versión es tan importante o tan o menos creíble que la de cualquier ciudadano, pues hoy en día cada uno somos un medio de comunicación ambulante gracias a la tecnología, y en particular a nuestros dispositivos móviles.

Read More

La misión del CESA a EE.UU. para la construcción de paz desde lo académico

Una comitiva del CESA, encabezada por el rector Henry Bradford Sicard, viajó hacia los Estados Unidos con el objetivo de consolidar las alianzas con universidades y otras entidades de ese país expertas en aportar a la construcción de paz desde la investigación.

El CESA –Colegio de Estudios Superiores de Administración- es la única IES no universidad colombiana que participa del proyecto, del que también forman parte la Universidad de los Andes, la Universidad del Rosario, la Universidad Javeriana, la Universidad de La Sabana, la Universidad Nacional y la Universidad de La Salle.

Un aspecto prioritario es el de consolidar la sinergia entre estas instituciones para que haya un trabajo conjunto que derive en mayor impacto. Asimismo, identificar las fortalezas y caracterización de cada universidad participante, desde la enseñanza, la investigación y la extensión, y avanzar en esos temas con las universidades de los Estados Unidos en los meses por venir.

Las seis universidades y el CESA reúnen una comunidad estudiantil de aproximadamente 137 mil estudiantes. A la experticia en materia de emprendimiento del CESA, se suma el potencial en investigación de los Andes, y el de la Universidad Nacional de Colombia con sus ocho sedes, una de ellas en Tumaco, una de las regiones más golpeadas por el conflicto. Similar situación ocurre con la Javeriana con sedes en Bogotá y Cali. En los casos de las universidades del Rosario y La Sabana están presentes el liderazgo académico en el país de la primera, y la experiencia en investigación de la articulación ciudad-región de la segunda, por su ubicación geográfica (límites entre Bogotá y Chía). Y en el caso de La Salle, aprovechar su experiencia en estudios rurales, escenario clave de desarrollo para la era posconflicto.

El emprendimiento, la innovación y el Gobierno Corporativo están dentro de la agenda del CESA como parte de los tópicos en los que la institución es reconocida como fuerte en Colombia y la región.

Bajo dicho contexto, el CESA podría eventualmente convertirse en un acompañante de ideas de negocio de excombatientes para volverlas viables y sostenibles, eventualmente en el sector rural con agronegocios, como punto de partida para la recomposición de tejido social dentro del posconflicto colombiano, e incidir positivamente en el desarrollo económico del país.

La comitiva visitó 15 universidades de alta calidad, así como algunas instituciones tanto gubernamentales como no gubernamentales de los EE.UU., que desde diferentes departamentos tienen amplia experiencia en la consolidación de paz en múltiples latitudes por su trabajo académico. Centros de investigación de Harvard, del MIT, de Georgetown University, de Yale, de Columbia (NY), de la Universidad de New York, entre otras instituciones, tanto del Este como del centro del país, estuvieron dentro de los radares de las directivas del CESA. “Hubo tres propósitos esenciales de esta alianza: conocer estas universidades, su experiencia específica en la materia y sobre todo abrir la puerta para que algunos de sus expertos vengan al país”, explicó el rector, Henry Bradford Sicard.

Y es que dentro del proyecto de la Embajada está estipulado la realización de una gran cumbre sobre construcción de paz con las universidades participantes de esta alianza en agosto próximo. “Este no es el objetivo final, pero sí un primer paso determinante dentro de una cadena de acciones de nuestras universidades para perseguir ese propósito de ‘buildingpeace’”, destacó Edén Bolívar, Directora de la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI) del CESA. Y agregó que uno de los componentes clave del proyecto es la metodología, que se basará en involucrar a los más impactados por el conflicto. Así, “la inclusión será elemento transversal de los procedimientos y planes de las universidades”, agregó la directora de la ORI.

El Departamento de Estado está financiando esta misión, de la que también formó parte el Vicerrector Académico del CESA, Juan Carlos Aponte.

Read More

Acreditaciones y Reconocimientos