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Premian a egresados del CESA por implementación de tecnología RFID para logística

Technoapes de Colombia (APES), startup colombiana fundada por egresados del CESA, resultó galardona como una de las mejores en implementación de identificación de radiofrecuencia (RFID por sus siglas en inglés) para logística y cadena de suministro, en la Conferencia Anual del RFID celebrada la semana pasada en Phoenix (Arizona).

El galardón otorgado a APES se dio por su implementación para la compañía colombiana Marroquinera S.A. (Mario Hernández), a través del cual se realiza un más eficiente manejo de los inventarios y se ejerce control sobre los mismos en tiempo real en desarrollo del proceso de distribución y despacho.

El premio (segundo puesto) fue recibido por Andrés Botero y Daniel Rodríguez, fundadores de Technoapes de Colombia. En esta categoría participaron más de 4.000 empresas de todo el mundo, para que un grupo de 25 expertos en la materia evaluara el factor innovador y los beneficios tangibles en la cadena de suministro en donde se hizo cada implementación.

La conferencia RFID, realizada entre el 9 y el 11 de mayo, es organizada por el RFID Journal. Esta organización congrega a todas las empresas productoras, desarrolladoras, integradoras y demás, de dicha tecnología.

En esencia, el software de APES les brinda una herramienta a los empresarios para que sepan sobre los máximos y los mínimos que debe tener el almacén o centro de distribución. Asimismo, les emite las alarmas necesarias cuando esos niveles puedan generar eventual desabastecimiento o traumatismo en la circulación de los productos, así como las alertas de las inconsistencias en el movimiento de la mercancía.

Le recomendamos: RFID o la tecnología tras la perfección de los inventarios.

La convención también premió las categorías de Mejor Implementación de RFID para el Cuidado de la Salud, Mejor Implementación en Procesos de Fabricación, Mejor Nuevo Producto, Mejor Implementación en la Industria del Retail, y Mejor uso del RFID para mejorar un producto o servicio.

Orgullosamente, el CESA destaca la participación de APES y sus fundadores en esta importante feria.

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Vuelo dorado de estudiante del CESA en los Juegos Bolivarianos

Con un total de 213 medallas de oro (119 más que Venezuela, segundo en las justas), 136 de plata y 111 de bronce, Colombia se coronó como la delegación campeona de los recientemente culminados Juegos Bolivarianos celebrados en Santa Marta.

Y uno de los oros le correspondió no solo a un hijo de esa tierra sino a un estudiante del CESA: Jorge Alfredo Rocha, de tercer semestre.

Con 21 años de edad (los cumplió el 14 de noviembre, justo el día que obtuvo la presea dorada), Jorge Alfredo resultó el mejor en la categoría masculina de ‘wakeboard’ (una sola tabla), una de las cuatro modalidades del esquí náutico.

Vuelo-dorado-de-estudiante-del-CesaEsta medalla para Colombia, que es la segunda de oro que el joven estudiante ha logrado en lo que va de su carrera deportiva (la primera la consiguió en los Bolivarianos de playa en Iquique –Chile-), es producto de una historia que comenzó cuando apenas contaba 4 años de edad.

Bajo el suave rumor de las olas y la refrescante ventisca de Santa Marta, a Jorge Alfredo lo empezaban a seducir las acrobáticas piruetas que muchos hacían sobre las tablas de surf, en ese mar color de acero por el sol que golpea la bahía.

Don Alfredo Rocha, su papá, lo advirtió, y no dudó en permitirle que se parara por primera vez sobre los dos primeros esquí, y fuera empujado mansamente por alguna de las lanchas apostadas en la zona.

Cuando la familia Rocha-Olarte viajaba a Santa Marta en vacaciones o durante los puentes festivos, no había día en el que Jorge Alfredo no esquiara. Luego, a los 10 años, un primo suyo que viajó fuera del país le dejó una tabla para que practicara; y a los 15, durante un viaje a Miami, en una tienda de deportes náuticos, el propio Jorge Alfredo iniciaría su vinculación profesional al esquí. Y es que fue tanta la pasión que le vio, que el administrador del almacén le mencionó varios clubes, incluso en Colombia, que le permitirían desarrollar su potencial. Así, se sumergiría definitivamente en este deporte, del que dice con naturalidad “es un órgano más de mi cuerpo”. Mientras explica, el rostro de Jorge es el mismo que se le dibuja en la cara a Billy Elliot -el personaje de ese inspirador film británico (Stephen Daldry, 2000)-, cuando se refiere a lo electrizante que le resulta la danza y el baile ante el director de su admisión en una escuela londinense de danza.

Jorge Alfredo Rocha se vinculó con el Club Náutico del Muña. Desde hace tres años y medio se apoya en un entrenador, y procura practicar cinco días a la semana. Pero no es fácil. De hecho, por sus estudios de administración, el diálogo con su entrenador es habitualmente por Internet. “En los entrenamientos me graban y esos videos se los envío al entrenador. Él me da las recomendaciones necesarias, y también las acompaña con videos que repaso una y otra vez y pongo en práctica”, cuenta.

Sacrificio, disciplina y pasión son los tres pilares con los que ha crecido deportivamente Jorge.

Y menciona el sacrificio, en esencia, por lo que –reconoce- ha hecho su familia por él. No solamente sus padres sino sus hermanos. Aunque a ellos también les gusta el deporte, a uno el motocross y al otro el fútbol, admite que muchos de los esfuerzos económicos de la familia se inclinan más a su actividad por los costos de la práctica del esquí, que resultan superiores. Por esa razón, Jorge no duda en afirmar que quienes lo rodean son tan responsables de su éxito como él. “Uno solo no puede ir a ninguna parte. Ni en el deporte, ni en la vida, ni en nada. Toda la familia se la ha jugado en apoyarme”, afirma.

De allí que sus hermanos sean parte de su equipo de esquí. En efecto, él los ha involucrado, al punto que su papá y sus hermanos manejan en ocasiones la lancha en los entrenamientos.Jorge-Alfredo-Rocha-Interna-2

Los créditos también son para sus compañeros en el CESA. El tiempo que le dedica a los entrenamientos lo aleja retrasa inevitablemente de algunos compromisos académicos, por lo que sus compañeros le están recordando siempre que hubo en clase, qué se perdió y el explican para ayudarle.

Sobre su otra pasión, la administración de empresas, es otro asunto al que le está dedicando tiempo más allá de las aulas del CESA con un negocio virtual. Desde su cuenta de Instagram promociona gorras y chaquetas bajo la marca ‘Roch’. El nombre se derivó de la forma como su entrenador norteamericano pronuncia su apellido. “Me pareció interesante, a amigos míos les pareció bueno, y ahí voy… Ahora, con la tercera línea de gorras”, dice.

Para el próximo año, Jorge Alfredo tiene en la mira varios objetivos clave: el Mundial de Argentina en marzo, los Panamericano en Perú, y los Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla.

Y también, la asignatura de derecho laboral, en la que los resultados no fueron los mejores. Y en esta, eso sí, sin maromas ni arriesgadas acrobacias.

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Las teorías de la corrupción

Por: Edgardo Cayón Fallon, Director de Investigación CESA

Las teorías sobre la corrupción son tan heterogéneas como homogéneas son sus causas. Desde el punto de vista social, Horacio (65 AC – 8 AC) afirmaba que “si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá”. Y desde lo económico, para Fouché (1759 – 1820), “todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es”.

En un artículo de 1961, en el cual se hacía un comparativo entre los efectos de la corrupción en la prestación de servicios públicos en Inglaterra y en diferentes países de África occidental, M. McMullan argumentaba que los efectos más negativos de la corrupción eran: 1) Injusticia, 2) Ineficiencia, 3) Desconfianza del gobierno por parte del ciudadano, 4) Desperdicio de recursos públicos, 5) Inestabilidad política, 6) Medidas represivas contra aquellas personas que denuncian la corrupción, 7) Desestimulo al emprendimiento y la creación de empresa, y, por último, 8) ineptitud del gobierno para implementar política pública (cualquier coincidencia con nuestro país es casualidad).

La teoría de McMullan, desde el punto de vista sociológico, es que un alto nivel de corrupción es resultado de la amplia divergencia entre los objetivos del gobierno de un país específico y los de la sociedad en que este opera, en particular sobre aquellos objetivos del gobierno que discriminan a una gran parte de la población y la ponen en desventaja con respecto a una minoría dominante.  ¿Por qué el político que tiene carro blindado puede circular libremente por las ciudades con pico y placa mientras el resto de la población debe guardar sus carros? ¿Por qué al contratista público que hace un desastre que afecta toda una ciudad no le pasa nada y al que reforma el frente de su casa en la misma ciudad se le clausura la obra?

Ahora, cuando el análisis se hace con una perspectiva económica, las conclusiones sobre si la corrupción resulta favorable o desfavorable es todavía tema de debate entre los académicos. En una revisión de la literatura sobre las teorías de la corrupción realizada por Toke Aidt en el año 2009, el autor argumenta que la corrupción se puede categorizar en dos vertientes. La primera es la de la “trampa de arena”, en la que un grupo de economistas argumenta que la corrupción es desfavorable, pues tiene un impacto negativo en el desarrollo económico. La segunda es la de “aceitar la maquinaria”, en la que la corrupción puede resultar favorable, pues en algunos casos especiales fomenta el desarrollo económico.

Los que optan por la primera, la de “trampa de arena”, afirman que la corrupción solo empeora y promueve las ineficiencias porque el político o el burócrata de turno solo busca maximizar su utilidad de acuerdo a las restricciones de su entorno. Por su parte, para los que se ubican en la segunda vertiente, la de “aceitar la maquinaria”, y desde un punto de vista de estricta racionalidad económica, la corrupción puede promover la eficiencia porque permite a los agentes privados corregir u obviar las ineficiencias en políticas gubernamentales al agilizar permisos, procesos, o hacerse los de la vista gorda por medio de sobornos. Ejemplo de esto son los mercados negros de divisas y alimentos que existen actualmente en países como Venezuela, donde la economía centralizada claramente no puede cubrir la demanda que de estos productos tiene la población. Sin embargo, está también el caso de Rusia, que muestra lo que ocurre cuando las restricciones disminuyen al extremo: después de la caída de la Unión Soviética, todos los bienes del estado pasaron a ser propiedad privada de los gobernantes de turno (Varese, 1997).   En pocas palabras, en cuanto a teorías de la corrupción se refiere, todavía estamos lejos de un consenso universal al respecto, y si existe una gran zona gris en la que tal vez la solución sea la de un expresidente colombiano cuando sugirió que “tenemos que reducir la corrupción a sus justas proporciones.”

Nota: El autor agradece a Javier Murillo del Centro Diga por su ayuda en cuanto a la redacción.

BIBLIOGRAFÍA

Aidt, T. S. (2009). Corruption, institutions, and economic development. Oxford Review of Economic Policy, 25(2), 271-291.

McMullan, M. (1961). A THEORY OF CORRUPTION Based on a Consideration of Corruption in the Public Services and Governments of British Colonies and ex‐Colonies in West Africa. The Sociological Review, 9(2), 181-201.

Varese, F. (1997), ‘The Transition to the Market and Corruption in Post-socialist Russia’, Political Studies, 45, 579–96.

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Cuando los estereotipos culturales afectan la negociación

Jennifer Murphy arribó a la gala inaugural de su nuevo almacén de lencería en el corazón de Shangai. Todo estaba listo. Los invitados habían llegado y esta ex reina de belleza estadounidense se sentía preparada para retomar la fama con una “creativa” estrategia publicitaria que entretuviera a sus amigos asiáticos. Se acercó al micrófono y empezó a cantar con acento chino una canción llena de referencias japonesas. La grabación de los siguientes minutos no solo arruinó su negocio sino que la inmortalizó como una rubia tonta que no sabía que los ninjas y las geishas no tienen nada que ver con China, el país anfitrión.

Muchas empresas con deseos de internacionalizarse incurrirán en todo tipo de errores persiguiendo  estereotipos culturales: recetas que cobijan estilos de negociación y consejos para interactuar con cualquier persona de un país exótico. Dichas recetas habitan los oscuros rincones de la Internet pero, a pesar de haber sido desvirtuadas en círculos académicos como mitos o estudios generalistas y hasta obsoletos, todavía pueden poner en aprietos a más de uno.

Cuando procedemos a negociar con extranjeros, resulta cómodo apoyarse en esquemas o perfiles culturales que nos digan cómo son los nacionales de otras culturas, qué no hacer en su presencia, cuáles costumbres seguir, etc. Lo anterior, con el propósito de adecuar nuestro comportamiento para agradar a nuestra contraparte y evitar contratiempos. ¿Pero qué sucedería si en lugar de hacer sentir cómodo al otro lo que hacemos es levantar barreras innecesarias?

Vivimos en un mundo en el que las identidades son difusas y complejas. Desarrollos como Youtube, Netflix, teléfonos inteligentes y canales internacionales, entre otros, han llevado al surgimiento de generaciones híbridas que no necesariamente siguen su “libreto cultural”. Personas que prefieren vestir, educarse, escuchar la música, ver la televisión y hasta enamorarse de personas de un país y cultura ajena a la propia.

Imagine ahora una reunión en que dos personas como las descritas intentan actuar el perfil cultural del otro sin saberlo. ¿Cómo sabrán que esa actitud excéntrica emitida por el otro no es una mala actuación, sino un gesto sincero? La sola falta de coherencia entre sus palabras y actos será suficiente para levantar sospechas y sembrar desconfianza en una relación en la que hay buenas intenciones de parte y parte.

A la luz de lo anterior, cuando nos apoyamos en “perfiles culturales”, muchos caemos en una trampa mental llamada el “sesgo confirmatorio”. Un patrón de pensamiento automático que, según estudios de la Sociedad Psicológica Americana, nos lleva a adaptar la realidad de forma selectiva para favorecer el “perfil cultural” impuesto. Este es el mismo fenómeno detrás de teorías conspirativas, en las que casi cualquier hecho puede ser adaptado a una interpretación subjetiva que soporte la creencia.

Antes de desechar completamente la perfilación cultural, vale la pena mencionar que investigaciones de la Universidad de Northwestern confirman la existencia de una relación entre culturas nacionales y estilos de negociación, relaciones, que últimamente repercuten sobre los procesos y resultados. No obstante, también se indica que sería un grave error asumir que estas tendencias grupales pueden predecir adecuadamente el comportamiento de cualquier individuo de una determinada nacionalidad.

Para lidiar con lo anterior, recientemente se han desarrollado marcos metodológicos basados en escalas valorativas que pueden ser adaptados para lidiar con las variaciones individuales que un negociador extranjero puede presentar frente a su “rol cultural”. Dichos marcos aceptan que no existen perfiles culturales únicos que agrupen a todos sus miembros, sino que estos pueden desplegar diferencias individuales que deberán ser consideradas al momento de comunicarse.

En conclusión, dado que el uso de perfiles generalistas no es absoluto, los negociadores modernos podrán apoyarse en el uso de asesores culturales o herramientas metodológicas al momento de interactuar con contrapartes foráneas. Sin embargo, dichas referencias deberán formar solo parte del análisis. Una aproximación mucho más eficaz resultará de privilegiar la realidad sobre la teoría, al estar atento al desarrollo real de las dinámicas negociales, para adaptar nuestro lenguaje y actitudes a las evidencias detectadas.

Merci, domo arigato, thank you, danke, mahalo, gracias por su consideración.

Armando Duarte Galán

Docente CESA.

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“Hay que poner el storydoing por encima del storytelling para conectar con el consumidor”

Unas marcas que consideren que su reputación está en juego a cada segundo, por más connotadas que sean y escalafonadas que estén en la materia, que identifiquen qué problemas quieren resolver y qué indicadores les son útiles antes de echar ‘echar mano’ del Big Data, y que vayan más allá de la segmentación tradicional por lo que les dan las redes sociales, hacen parte de los principales desafíos que tienen sus departamentos de marketing.

Así trascendió durante el Foro ‘Tendencias y Comunicación de marca’, organizado por la consultora española en reputación y comunicaciones Llorente & Cuenca, realizado en el CESA –Colegio de Estudios Superiores en Administración—.

Las marcas, que siempre han volcado esfuerzos para llegar al cliente, en la actualidad tienen que repensar si sus actuaciones de mercadeo inciden en si le están llegando verdaderamente al consumidor o si es al comprador. De hecho, buena parte de sus esfuerzos se puede estar volcando primeramente a educarlo para cumplir sus fines. “El 85 por ciento de la inversión publicitaria que hace Familia es para educar al consumidor”, reveló en desarrollo del panel el economista Camilo Herrera, experto en comprensión del consumidor, sobre la trascendencia de los desafíos del marketing.

Al respecto, noticias CESA habló con Luisa García, gerente de Llorente & Cuenca para América Latina.

¿Qué es lo que hay que cambiar en el marketing para llegar a los clientes?

Tenemos que cambiar la manera como nos estamos conectando con el consumidor, pero no solo desde el marketing sino también desde otras áreas de las empresas. Al fin de cuentas, estamos en una era con una saturación de información y contenidos sin precedentes, algo que podríamos llamar ‘infoxicación’. Pero, además, esto pasa también por una crisis de credibilidad hacia las empresas y la comunicación que es puramente unidireccional, y donde la empresa solo habla de sí misma y de los bueno que son sus productos. El consumidor de hoy está hiperconectado. Ello le permite de alguna manera exigir no solo que las compañías sumen o aporten un plus, sino que además le demuestren que están sintonizadas con sus valores, con sus creencias y con sus expectativas.

Usted habla de conectividad absoluta y en el foro la tecnología aparece en cada rincón. ¿El marketing ya hace su labor de forma madura con esta herramienta y las redes sociales?

Las empresas deben comenzar a pensar es en términos de comunidades y dejar de hacerlo exclusivamente en una segmentación clásica psico-gráfica. Deben empezar a plantearse dónde está sucediendo una conversación que sume a su negocio, pero donde la empresa también pueda ser un interlocutor más. La ecuación cambia cuando te pones desde esa perspectiva porque se complica mucho más la discriminación consumidor/comprador, pero por otro lado es mucho más rica porque ya no solamente estás lanzando mensajes y esperando a que alguien reacción a lo que lanzas, sino escuchando, participando y aprendiendo de esa conversación, incluso en cómo tienes que adaptar tu producto o servicio para cualquiera de esas dos personas, tanto para el consumidor como para el comprador.

¿Qué elementos son claves para la conformación de comunidades?

La clave es no pretender ser nosotros un emisor de información al que el consumidor tiene que escuchar, sino identificar en qué conversaciones está participando nuestro consumidor, y esas conversaciones tiene lugar en determinadas plataformas de comunicación, en determinadas redes sociales, pero también en determinados aspectos y elementos de la vida no virtual. Pintamos algo o no pintamos nada. La otra clave para conectar con ese consumidor es: le aportas algo relevante en esa conversación, pero luego se lo tienes que aportar desde un compromiso real con lo que estás diciendo; es decir -y aquí también se resaltó-, el storydoing viene antes del storytelling; esto es, la hipertransparencia como otra característica que se demanda por el momento que vivimos. Por pretender entrar a esa esfera donde está el consumidor, claro es que las marcas deben tratar de evitar a toda costa hacerlo sin que haya un compromiso genuino con esos valores, con esos temas, con esos intereses con los que estamos intentando conectar con el consumidor, que entre otras cosas detecta inmediatamente cuándo ese acercamiento no es real y, en lugar de conjugar a nuestro favor, nos penaliza.

¿Y dónde queda el Big Data en toda esta ecuación?

Aquí se dio una pista esencial al respecto. Antes de empezar hay que preguntarse cuáles son los problemas que debemos solucionar, así como discriminar los indicadores que pueden marcar el camino para ello, sencillamente porque el universo del Big data es abrumador y nos podemos perder. Creo que efectivamente cuando identificamos qué vamos a resolver podemos definir la hoja de ruta que haga que el Big data se nos convierta en Smart data y tomar las decisiones correctas.

¿Por qué la crisis de credibilidad y cómo el marketing debe enfrentar este ‘lunar’?

Hay múltiples factores y ocurre en todo el mundo: un consumidor más empoderado, en parte por un acceso a información a través de las redes que no existía, una crisis financiera de comienzo de siglo que ha impactado el modelo económico y empresarial que decepciona al ciudadano, un cambio del modelo social y la autoridad está cuestionada en su conjunto, y un largo etcétera. Las empresas lo que deben advertir es que de entrada el nivel de credibilidad es bajo, por tanto, el esfuerzo para que te crean debe ser mayor. Lo otro es que deben ser conscientes que ya no son el centro del universo y nadie les debe credibilidad porque estén en una posición empresarial destacada, luego a cada minuto deben demostrar a la ciudadanía que merecen su credibilidad, pero luego de ser muy conscientes de que su versión es tan importante o tan o menos creíble que la de cualquier ciudadano, pues hoy en día cada uno somos un medio de comunicación ambulante gracias a la tecnología, y en particular a nuestros dispositivos móviles.

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Los cuatro tipos de docentes y su rol en la innovación educativa

Que inspire, que haga que su estudiantado se confronte sobre para qué puede servirle lo aprendido y que tenga la capacidad de guiar a sus alumnos para que puedan plantear problemáticas en torno a las tendencias, como una forma de adelantarse a las complejidades por venir, hacen parte de algunos de los roles que deben jugar los docentes hoy para una educación de emprendimiento.

Así lo asegura Víctor Melgarejo, consultor, docente y director de incubadoras de emprendimientos del Tecnológico de Monterrey, una de las universidades líder en el desarrollo de emprendimientos en América Latina.

En efecto, el ADN de emprendimiento que identifica a esta institución ha permitido que tres meses después de graduados, transcurridos tres meses, uno de cada cuatro egresados sea dueño o accionista de una empresa, y 20 años después ese porcentaje es del 95 por ciento.

Sobre cómo ha logrado dichos resultados habló con Noticias CESA Melgarejo, quien presidió una serie de charlas durante la bienvenida a los profesores y el ‘Innovatón’, un surtido de talleres con cerca de 40 docentes de la institución, tendientes a desarrollar novedosas pedagogías y didácticas que permitan elaborar dinámicas para el estudiantado basadas en retos como matriz de aprendizaje.

“Normalmente los alumnos del ‘Tec’ vienen de familias emprendedoras, de empresa familiar, pero además hay un cruce, una polinización para quienes no tienen ese origen pero que empiezan a ver las ventajas del emprendimiento. El ‘Tec’ les entrega una serie de herramientas en las clases que les desarrolla un espíritu emprendedor con sentido humano y a la vez competitivo internacionalmente”.

 

¿Qué rol debe jugar el docente?

El final del proceso nos damos cuenta que el articulador y potencializador de todo es el profesor. Necesitamos profesores inspiradores que estén sumamente vinculados con su disciplina, con su entorno, muy bien desarrollados, muy optimistas; es decir, que en cada obstáculo o problema vean es una oportunidad, y que articulen todos los procesos necesarios para que el alumno pueda potencializarse al máximo.

Ese rol siempre será pertinente, pero ¿hay tipos de docentes no para cada asignatura sino para cada fin?

El rol que buscamos es el del profesor siempre inspirador. Dentro de este hay cuatro rutas. La primera es el del profesor extensionista, que está vinculado con la organización externa, con la empresa, con la industria y que hace consultorías para la industria y es lo que nos permite tener conocimiento real, al día y visualizando el futuro. El segundo es el profesor tal cual. La estrella en el salón de clase: que logra articular el conocimiento y al grupo completo para poder desarrollarlo. El tercer es el profesor emprendedor, que es aquel que desarrolla su empresa y la empieza a ejecutar. Una vez está en este ejercicio puede inspirar a los alumnos que tienen la capacidad de constituir una empresa y poder compartir experiencias. Por último, está el profesor investigador, que es aquel que va a desarrollar conocimiento para la humanidad, debe publicar, tiene que hacerlo en revistas arbitradas (indexadas) a través de la utilización de las capacidades del Tecnológico.

En una de sus charlas usted dijo que hoy el papel del docente no es asegurarse de que el alumno adquirió conocimiento, sino que la gracia está en hacerlo saber para qué le puede servir ese conocimiento. ¿Cómo hacerlo?

Cuando el profesor tiene la disciplina, está bien preparado y tiene las herramientas educativas innovadoras, te permite en el salón de clase articular el conocimiento. Es ahí cuando tienes que enseñar al alumno a que sepa desplegar su conocimiento en el momento pertinente. ¿Cómo hacerlo?, llevándolo por ejemplo a través de retos, porque los ayudas a desarrollar capacidades, habilidades, desarrollar sus ‘soft skills’ (habilidades blandas), puede ser comunicación, empatía, trabajo en equipo; y además el conocimiento teórico-práctico de la realidad. Eso hace que más adelante pueda desplegarse y tener unas competencias para poder modificar su entorno.

Además del que está basado en retos, ¿qué otros tipos de aprendizajes hay?

La innovación educativa es muy grande. Tenemos identificados cuando menos 16 diferentes tipos de esta, pero lo importante son las herramientas que se usan para implementar la innovación educativa, los centros de innovación en las universidades son muy pertinentes.

¿Qué alcances tienen los centros de innovación?

Como profesor hay que acercarse a esos centros y que te recomienden el tipo de proyecto, o mejor, qué tipo de innovación vas a aplicar para cada uno de los objetivos de aprendizaje que has diseñado en tu clase. En algunos usarás ‘gamification’, para otros tecnologías móviles, otros, retos; otros, vivencias; otros juegos de rol, en fin, pero cada uno de ellos te puede ayudar, los diseñadores instruccionales, para aplicarlos a tu clase.

¿Y cuáles son los más importantes?

Como lo mencioné, hay más de 16, pero no resulta conveniente cerrarlo solo a unos cuantos, y precisamente para eso están los centros de innovación educativa, porque a lo mejor una clase de historia, o una clase de emprendimiento, van a necesitar herramientas diferentes para poderse desarrollar. Por ejemplo, el aprendizaje vivencial, va en concordancia con la formación de ciudadanos. Entonces, los expertos son los que nos van a orientar sobre qué tipo de aprendizaje innovador es el que vamos a utilizar.

¿Qué es la gamificación y porqué resulta funcional en el aprendizaje basado en retos?

Viene de los video juegos. Hoy la generación que educamos es la que ya viene con el chip de Mario Bross; me explico, la de las moneditas, la de aplastar champiñones, y con eso han vivido y han crecido. Dicho esto, la ‘gamification’ nos va ayudando a medir retos. Quizás en generaciones anteriores los retos no eran medibles, hasta que tenías un resultado. Entonces, el proceso de gamificación nos ayuda a poder ponderar el avance que el estudiante está teniendo en un proceso cualquiera, sea educativo, sea real, porque le vas asignando puntajes.

¿Por qué hay que trabajar sobre las megatendencias?

El mundo ha cambiado. La educación y el emprendimiento también. Necesitamos entonces estar pendientes del futuro, porque este cambia en cuestión de meses. En el ‘Tec’ tenemos dos centros relacionados, el Centro de Innovación Educativa y el Laboratorio Estratégico Tecnológico, los cuales nos empiezan a enviar información a todo el personal para que nosotros sepamos hacia dónde va y hacia dónde cómo cambia este mundo. Entonces, de lo que se trata es de ocupar esas herramientas para poderlas desplegar en el salón de clases y preparar a nuestros alumnos para problemas que no existen, para que empiecen a pensar en el uso de herramientas que aún no han sido desarrolladas y tener soluciones que aún no existen, como parte de la innovación. Nuestros alumnos deben de saber cómo mejorar ese entorno, que todavía no existe hoy, porque son los que van a diseñar el futuro. La prospectiva hace parte de la innovación.

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Estrategia CERO, innovación al servicio de la inclusión financiera

Un surtido de comerciales en los que clientes de banco se sorprenden porque no les cobran cuota de manejo de sus cuentas hacen parte de Estrategia CERO: la apuesta del Banco Colpatria para cambiar tanto los imaginarios como las costumbres que el ciudadano común, el ciudadano de a pie, tiene en relación con el rol que cumple la banca en el manejo de sus ahorros. “Nos cobran por mover nuestro dinero”, se escucha a muchos usuarios.

Esa reinvención de los procesos de Colpatria dentro del sector financiero es objeto de estudio de Marta Lucía Restrepo, docente investigadora del CESA, y recogida en un texto con el mismo nombre.

Estrategia CERO pone de relieve dos aspectos. De un lado, los desafíos de inclusión financiera, y de otro, la estrategia de un actor de la banca colombiana que asume una responsabilidad directa en reducir la brecha para la inclusión financiera, ligada a problemas profundos de las economías latinoamericanas.

La decisión de no cobrar comisión por retiros, apertura de cuentas, consignaciones, entre otras operaciones, arrojó resultados contundentes. Entre 2015 y 2016 aumentó en 312 por ciento la apertura de cuentas, el 63 por ciento de los nuevos clientes son independientes en su actividad económica, y el grueso perteneciente a los estratos 1, 2 y 3.

Dos grandes desafíos se advierten en el contexto de Estrategia CERO. La importancia que debe tener la cultura del ahorro en Colombia. A través de esta, el ciudadano que día a día trabaja para conseguir sus recursos puede interiorizar que es benéfico tener unos esquemas y unos modelos de ahorro, tendientes no solo a proteger su futuro sino también la seguridad misma de su ahorro. En esencia, se trata de una narrativa sobre educación financiera. Sobre lo que significa formarse en administrar el dinero, y que permite planificar y no improvisar el gasto. “Cómo puede y debe aprender a manejar esos recursos, que son los suyos, no importa qué tan grandes o pequeños sean. Estamos acostumbrados a entender que ante la pobreza tampoco se planifica para salir de ella, y la decisión de hacerlo puede ser de familia”, explica Marta Lucía Restrepo.

Y es que según cifras de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, el grueso de los colombianos conoce la cuenta de ahorros (92 por ciento). No obstante, cuatro de cada diez declara no ahorrar, y entre los que ahorran su método consiste en conservar el dinero –como se dice popularmente- ‘debajo del colchón’, seguido por el depósito en alguna cuenta bancaria. Así, una de las inquietudes que hay que plantarse es, subraya la autora, “qué significa para una nación, para una familia, para las metas aspiracionales –deseos- de cualquier ser humano, no ahorrar”.

El otro desafío sobre el que trabaja Colpatria es la confianza de la ciudadanía hacia el sector bancario colombiano.

Colpatria se vale de un modelo de innovación disruptiva, tanto externa como internamente, para fortalecer su apuesta de inclusión y de confianza. A través de este, logra cambiar los esquemas y salirse de los parámetros habituales de desarrollo de una industria. Y si bien se toman decisiones que revisten un alto riesgo desde el punto de vista estratégico, se logra cambiar los paradigmas existentes. Estrategia CERO (EC) demuestra que sí es posible cambiar las prácticas de la banca privada.

Desde el punto de vista interno, se pone al descubierto cómo se pueden reformular los procesos de una corporación: cómo se organizan los grupos de tecnología, los grupos comerciales, cómo se organizan las funciones de logística y operaciones, cómo se comunica con credibilidad y a la vez con la certeza de la comprensión de quien recibe el mensaje. Así, Estrategia CERO expone a un conjunto de actores haciendo y ejecutando una propuesta de innovación disruptiva, para atender una necesidad de inclusión financiera.

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Hippotanque, una solución que no va a cuenta gotas

Un tanque con capacidad para almacenar más de 90 litros de agua, que se puede desplazar con facilidad gracias a las dos llantas que tiene en los extremos, propicias para diversos terrenos, y llamado Hippotanque, resultó ser el producto ganador durante la Prueba de Producto (PP), la principal asignatura de la Especialización en Mercadeo Estratégico del CESA.

Hippotanque se destacó por encima de otros cuatro productos exhibidos el sábado pasado, especialmente por ser un producto que ataca una de las problemáticas de mayor impacto social: el desabastecimiento de agua.

Y es que la escena no es una rareza en los noticieros: Mujeres, niños y hasta ancianos caminando largos trayectos con una vara o un palo sobre sus hombros, y en los extremos de estos baldes con agua para saciar la sed y mitigar por un par de horas el desabastecimiento del preciado líquido que sufren sus familias.

En Uribia, La Guajira, el municipio más seco del país, por ejemplo, sus habitantes se desplazan hasta los jagüeyes (depósitos superficiales de agua) y logran abastecerse con máximo 20 litros de agua no potable. La escena sin embargo no es exclusiva de esta zona del país. Se sabe que 3 millones de habitantes del Caribe y Pacífico colombianos han padecido la ausencia del servicio de acueducto; 90 municipios del país el desabastecimiento, y hasta en la capital, informes del 2014 daban cuenta de por lo menos 9 mil familias sin acueducto, siendo Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Usme las localidades más afectadas. En todo caso, la problemática es latente en diversas geografías.

Hippotanque tiene un recipiente con casi cinco veces la capacidad de lo que los niños, mujeres y ancianos guajiros sacan de los jagüeyes. Pero, además, explica Santiago Osorio, uno de los integrantes del grupo de estudiantes que le apostó a este producto, su diseño les permite a las personas llevar con facilidad el preciado líquido sin que ello repercuta negativamente en su salud física.

El producto ganador en PP vuelve a poner sobre la mesa la relevancia de lo que significa no tanto un marketing social, pero sí con un valor social.

Le recomendamos ‘Marketing con propósito’.

La docente Marta Restrepo, quien desde esta semana asumió como directora de los posgrados en marketing del CESA, y quien asistió a la PP, poco antes de que se conociera el proyecto ganador expresó que hoy como nunca el ejercicio académico debe preguntarse cuál es el sentido de hacer marketing.

Destacó que más allá de la comunicación, de los escenarios, del show de la marca, hay que preguntarse si “es un tema de impacto y de generación de valor a la sociedad y al grupo humano al cual le servimos”, y subrayó que la innovación tiene que dar respuesta a dicho interrogante.

E hizo un llamado para que los proyectos que se presenten en Prueba de Producto, al que calificó como una “cátedra viva”, no se queden ahí, sino que se lleven a la realidad porque es lo que le da el sentido al marketing que se enseña en el CESA.

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Acreditaciones y Reconocimientos