Del control a la estrategia: el CESA destaca las prioridades de las juntas directivas para 2026
El Centro de Estudios en Gobierno Corporativo (CEGC) del CESA, junto al Instituto Colombiano en Gobierno Corporativo y a ICR, reunió a expertos, empresarios y miembros de juntas directivas en el IX Foro Anual de Gobierno Corporativo, un espacio que se consolida como uno de los escenarios más relevantes del país para analizar los retos estratégicos de las organizaciones.
Para Alexander Guzmán y María Andrea Trujillo, codirectores del CEGC del CESA, el gobierno corporativo es un impulsor de la sostenibilidad empresarial, entendiendo este concepto como la capacidad de las organizaciones de perdurar en el tiempo y de generar el valor para el cual fueron creadas. De cara a esta realidad, el encuentro permitió enfocar la conversación en aquellas prioridades a tener en cuenta, considerando los retos actuales.
Durante el evento, Catalina Sandoval, associate partner de EY Colombia presentó los resultados de un estudio regional de EY sobre percepciones de juntas directivas, realizado en Brasil, Chile, Colombia y México, con la participación de 328 miembros de juntas. Según explicó, aunque en América Latina predominan preocupaciones comunes, Colombia presenta una particularidad: los riesgos políticos, geopolíticos y regulatorios ocupan un lugar más relevante dentro de las prioridades de las juntas.
Uno de los principales llamados de la intervención fue revisar la forma en que las juntas estructuran su agenda. Sandoval explicó que, en algunos casos, las reuniones dedican un tiempo excesivo a revisar estados financieros o resultados operativos, dejando por fuera discusiones estratégicas de fondo. Para la experta, la planeación de la agenda, la calidad de la información y las reglas de funcionamiento de la junta pueden modificar sustancialmente la capacidad de una organización para anticiparse.
En esa línea, sostuvo que las juntas deben preguntarse si los comités actuales responden a los desafíos del entorno. Aunque el comité de auditoría sigue siendo indispensable, Sandoval advirtió que muchas compañías aún no cuentan con espacios especializados para analizar temas como inteligencia artificial, transformación digital, riesgos geopolíticos o cambio climático, pese a que estos asuntos ya tienen impacto directo sobre los modelos de negocio.
Tres grandes tendencias para las juntas directivas
La primera tendencia identificada en el estudio está relacionada con la lectura económica y fiscal. Se hizo hincapié en que las juntas no deberían limitarse a observar indicadores generales como inflación, tasas de interés o costos laborales. También deberían preguntarse cómo esos factores afectan directamente la operación, la estructura de capital, la deuda, los costos y las decisiones estratégicas de cada compañía.
En ese contexto, se destacó la necesidad de que las juntas hagan análisis de escenarios, especialmente en periodos electorales. Esta capacidad resulta cada vez más relevante en entornos marcados por la incertidumbre y la volatilidad política, ya que las organizaciones no pueden limitarse a revisar encuestas o reaccionar a la coyuntura política del momento. Es fundamental analizar en profundidad los programas de gobierno, contrastarlos con la realidad económica y fiscal del país, y evaluar de manera estratégica cómo las propuestas planteadas podrían impactar su sector, sus operaciones y sus oportunidades de crecimiento en el corto, mediano y largo plazo.
La segunda tendencia está asociada con innovación, tecnología e inteligencia artificial. De acuerdo con el estudio, la IA aparece como uno de los factores con mayor potencial para modificar la estrategia empresarial y los modelos de negocio. Sin embargo, se insiste en que no se trata de invertir por invertir, sino de construir una estrategia clara, responsable y articulada con los objetivos de la organización.
Entre las principales inquietudes de las juntas frente a la tecnología se mencionó la privacidad, la seguridad de la información, el sesgo de los datos, el impacto sobre la fuerza laboral y la necesidad de contar con personas capaces de retar, validar y orientar el uso de herramientas automatizadas. Para la experta, el criterio, construido a partir de la experiencia, será clave para aprovechar la inteligencia artificial sin perder profundidad en la toma de decisiones.
La tercera tendencia tiene que ver con los riesgos políticos, geopolíticos y regulatorios. Al respecto explicó que las empresas deben ver estos asuntos más allá del cumplimiento normativo. Los cambios en regulaciones, políticas públicas, tratados internacionales, decisiones de otros países o transformaciones regionales pueden tener impactos directos sobre costos, cadenas de suministro, mercados, consumo, inversión y competitividad.
Como ejemplo, se planteó que temas como los cambios regulatorios en etiquetado nutricional, las dinámicas políticas en Estados Unidos, la situación de Venezuela, la escasez de agua o los riesgos asociados al comercio internacional no deberían quedarse en conversaciones generales de coyuntura. Por el contrario, deben ser casos de análisis concretos para cada negocio.
La empresa reimaginada
Hacia el cierre de la presentación del estudio, se planteó el concepto de la “empresa reimaginada”, entendido como la capacidad de las organizaciones para transformar los riesgos del entorno en oportunidades de crecimiento. En esta visión, la tarea no depende únicamente de la administración, sino también de una junta directiva capaz de innovar, anticiparse y conectar la estrategia con la operación.
Para ello, se insistió en que no basta con diseñar una buena estrategia en la junta. Es necesario contar con mecanismos claros para articularla con la administración y asegurar que las decisiones bajen al quehacer diario de la compañía.