Cómo 5 eventos mundiales moldearon el ritmo de los cuatro mercados de la Alianza del Pacífico

Cómo 5 eventos mundiales moldearon el ritmo de los cuatro mercados de la Alianza del Pacífico

today 29 Ago 2025

De la pandemia al auge de la IA, los mercados de México, Colombia, Perú y Chile bailaron cada uno a su propio ritmo. Estudio.

Las bolsas de valores suelen ser un termómetro de la incertidumbre global. Pero no todas reaccionan igual cuando el mundo se sacude.

Un estudio del CESA sobre los países de la Alianza del Pacífico -México, Colombia, Perú y Chile- muestra que cada mercado sigue su propio guion ante grandes coyunturas internacionales. Para probarlo, se analizó la influencia de cinco episodios de magnitud recientes: la pandemia de COVID-19, la invasión de Rusia a Ucrania, la guerra entre Israel y Hamas, la posesión de Donald Trump en 2025 y la aparición de DeepSeek, la nueva promesa china en Inteligencia Artificial (IA).

El estudio utilizó la metodología de eventos -que mide el rendimiento anormal de un mercado al comparar lo que ocurre con lo que se esperaba en condiciones normales- y la combinó con herramientas de redes, útiles para entender cómo las acciones se mueven de manera interconectada. El resultado: un mapa fino de reacciones opuestas que refleja tanto las fortalezas como las vulnerabilidades de estas economías emergentes.

COVID-19: el laboratorio de las diferencias

La pandemia fue el shock más universal de los últimos años. Aun así, los cuatro países mostraron reacciones muy distintas.

Chile fue el más “eficiente”: casi no reaccionó al anuncio de la pandemia. Cayó con el cierre de fronteras y rebotó con las vacunas.

Colombia actuó de forma errática: cayó con la pandemia, subió con el confinamiento y no se benefició de la vacunación.

México encadenó una caída inicial, otra más suave con el bloqueo, y tuvo un repunte con las vacunas.

Perú reaccionó tarde a los dos primeros eventos, pero con mucha fuerza positiva al tercero.

La sincronía global se deshace rápido cuando entran en juego las estructuras internas de cada país.

Ucrania: sensibilidad al cobre y al petróleo

La invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022 golpeó a toda la región, pero no por igual. Chile fue el más afectado, reflejando su dependencia de las exportaciones de cobre y la vulnerabilidad a los vaivenes del petróleo. Colombia también sufrió un tropiezo notable. México y Perú, en cambio, apenas registraron variaciones significativas: en estos países primó una actitud más cautelosa por parte de los inversionistas.

Israel y Hamas: impactos inesperados

El estallido de la guerra en Medio Oriente en octubre de 2023 mostró un patrón aún más fragmentado. Perú fue el más perjudicado, víctima de su sensibilidad a la volatilidad internacional y la dependencia de la minería. Chile no perdió, pero sí vio reducidas sus ganancias. México sorprendió con rendimientos positivos, gracias a su posición en la ola de nearshoring. Colombia, en contraste, apenas se movió: neutralidad que puede leerse como resiliencia moderada.

Trump, el regreso

El retorno de Trump como inquilino a la Casa Blanca a comienzos de este año devolvió la incertidumbre a los mercados latinoamericanos. La reacción más fuerte la vivió Colombia, por su alta exposición a Estados Unidos. Perú registró una reacción intermedia. Chile incluso salió relativamente beneficiado, mientras que México, pese a estar en el centro de las tensiones políticas y como vecino del país del Tío Sam, absorbió el golpe inicial porque los mercados ya habían descontado lo peor.

DeepSeek: la sorpresa china

El último episodio fue tecnológico. El debut de DeepSeek, una empresa china que promete democratizar la IA, reveló brechas de madurez financiera y tecnológica en la región. Chile y México capitalizaron la oportunidad y subieron tras el anuncio. Perú y Colombia se movieron en la dirección opuesta: sus mercados registraron pérdidas, reflejando dificultades para absorber esta disrupción.

Igualmente vulnerables, pero diferentes

De la pandemia a la IA, pasando por las guerras y la política, los cinco eventos confirmaron algo claro: aunque los mercados latinoamericanos comparten fragilidades comunes frente a shocks internacionales, sus reacciones dependen de factores internos como la estructura económica, la anticipación de los inversionistas y la percepción de riesgo país.

Para autoridades y reguladores, el mensaje es inequívoco: no se trata sólo de reaccionar, sino de estar preparados. Coberturas de riesgo, límites a operaciones especulativas y mecanismos de protección financiera pueden marcar la diferencia. Porque, como muestran estos casos, la globalización de los mercados no implica uniformidad en las respuestas.

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