Experiencias CESA | Del aula a la “sala de juntas”: formando criterio para la toma de decisiones
En un contexto en el que la inteligencia artificial se ha consolidado como una herramienta fundamental para el desarrollo del conocimiento y los procesos de aprendizaje, y en el que la información circula a una velocidad sin precedentes, surgen nuevos desafíos asociados a su análisis, comprensión y uso crítico.
Preguntas como ¿qué estoy aprendiendo? y ¿cómo estoy aprendiendo? cobran cada vez más relevancia entre los estudiantes. En este escenario, el diseño de experiencias educativas basadas en casos prácticos y en la construcción de alternativas puede contribuir al pensamiento crítico, la participación y el aprendizaje consciente.
Bajo esta premisa se diseñó el examen parcial del primer corte de la asignatura Employment Law, a cargo del profesor del CESA Santiago Bonivento. Además de evaluar los conocimientos teóricos sobre principios y conceptos iniciales del derecho laboral, la actividad buscó acercar a los estudiantes a los desafíos que enfrentan los profesionales en entornos corporativos y de negocio, donde las decisiones involucran variables jurídicas, estratégicas, financieras, operativas y reputacionales, entre otras.
Los estudiantes tuvieron cerca de un mes para preparar el ejercicio, que consistió en la simulación de una sesión ante una junta directiva integrada por tres profesionales externos invitados, quienes actuaron como jurados.
Los casos abordaron situaciones relacionadas con inteligencia artificial y reemplazo de mano de obra; sostenibilidad y criterios ESG, con énfasis en el componente sociolaboral; y la fusión de dos compañías y la situación de sus trabajadores. A partir de la información recibida, los estudiantes debieron analizar los hechos, identificar riesgos y oportunidades, comprender el contexto empresarial y evaluar las implicaciones laborales de cada situación.
El ejercicio los invitó a pensar como asesores de negocio y no como estudiantes de pregrado. Además, toda la actividad se desarrolló en inglés, idioma en el que se imparte la asignatura.
Cada grupo, conformado por entre seis y siete estudiantes, preparó un informe dirigido a los miembros de la junta directiva con recomendaciones sustentadas en consideraciones jurídicas y criterios de negocio. Posteriormente, los estudiantes presentaron sus análisis ante sus compañeros y el panel de jurados externos, justificaron sus propuestas y respondieron sus preguntas.
“Estos ejercicios hacen parte de la formación integral: poner el conocimiento al servicio de la práctica [...] y, además del conocimiento técnico de la materia, habilidades de comunicación, de trabajo en equipo, de liderazgo y de pensamiento crítico”, afirmó Carlos González, quien fue jurado de la actividad y se desempeña como coordinador del área de Derecho del CESA y representante ante el Consejo Directivo,
Por su parte, Belén Gómez, estudiante de tercer semestre, señaló que “este tipo de actividades son maravillosas para nosotros como estudiantes de la carrera de administración de empresas porque incentivan el desarrollar habilidades prácticas para nuestro futuro profesional”, igualmente el estudiante Sebastián Garcés, destacó: “Me gustó mucho que esta es una actividad evaluativa diferente. En este tipo de actividades debemos prepararnos para compartir nuestras ideas y aprender a trabajar en grupo”.
Asimismo, para el profesor Santiago Bonivento este tipo de metodologías permite desarrollar competencias cada vez más necesarias en el entorno profesional, como analizar información, comunicar recomendaciones de forma persuasiva, gestionar la presión de preguntas rápidas y traducir conceptos complejos en soluciones prácticas.
También contribuyen a cerrar la brecha que muchos estudiantes perciben entre la teoría y la práctica y a responder una de las preguntas frecuentes en el aula: “¿Y esto que estoy aprendiendo para qué me va a servir?”.
En un momento en el que el acceso a la información es prácticamente ilimitado y las herramientas de inteligencia artificial facilitan las tareas de investigación y consulta, el profesor considera que el valor del aprendizaje está cada vez más en la capacidad de desarrollar criterio, juicio profesional y pensamiento crítico.
“Como docente, uno de los retos personales que me he trazado es contribuir a la construcción de criterio en los estudiantes, de tal manera que puedan enfrentar y resolver situaciones similares a las que encontrarán en su vida profesional. Al fin y al cabo, la formación no consiste solamente en adquirir conocimientos, sino en aprender a utilizarlos de manera efectiva. Como dice el refrán, “la práctica hace al maestro”, y son estos espacios donde el aprendizaje encuentra su mayor valor”, asegura Bonivento.
Así, las actividades basadas en casos y simulaciones se convierten en el CESA en espacios en los que los estudiantes pueden poner en práctica conceptos técnicos, analizar problemas complejos, integrar distintas perspectivas y formular soluciones frente a situaciones similares a las que encontrarán en su vida profesional.