El consumo de los mayores de 55 años representaría cerca del 19 % del PIB colombiano en 2042, revela estudio del CESA
Colombia está viviendo una transformación demográfica que tendrá profundas consecuencias sobre su economía. Para 2042, las personas mayores de 55 años representarán el 27 % de la población nacional, frente al 18 % de 2018. Su consumo, que ya constituye uno de los principales motores de la actividad económica, adquirirá un peso cada vez mayor y obligará a las empresas, los gobiernos y los sectores productivos a replantear sus estrategias de crecimiento.
De cara a entregar evidencia y proyección sobre lo que será el comportamiento demográfico en relación con las personas mayores de 55 años, el Colegio de Estudios Superiores en Administración (CESA), a través de su grupo de investigación GEA, desarrolló el estudio Impacto económico del envejecimiento poblacional en Colombia con enfoque territorial. La investigación, liderada por el profesor e investigador Enrique Gilles, analiza los hábitos de consumo de los mayores de 55 años en Colombia y sus efectos económicos directos e indirectos.
Uno de los principales hallazgos indica que el consumo de esta población generaba un valor agregado equivalente al 10,9 % del PIB en 2018 y, bajo un escenario de cambio exclusivamente demográfico, podría representar el 18,7 % para 2042. Asimismo, su participación en el valor agregado asociado al consumo de los hogares pasaría del 26,7 % al 38,7 % durante ese mismo periodo. En general, hacia 2042, los mayores de 55 años crecerán 55 % y los menores de 55 años apenas 4 %.
Según detalla el investigador líder, Enrique Guilles, estas cifras no representan tasas de crecimiento económico, sino una estimación del peso que tendría el consumo de esta población sobre la estructura productiva del país, tomando como referencia la economía de 2018, que son los últimos datos oficiales que existen, aportados por el DANE.
Oportunidades diferentes para cada región
El envejecimiento no avanzará de manera uniforme. Según las proyecciones analizadas, Cali, Armenia y Manizales estarán entre las ciudades con mayor proporción de habitantes mayores de 55 años en 2042. El fenómeno también tendrá especial intensidad en el Eje Cafetero, Valle del Cauca y Antioquia.
Sin embargo, uno de los aportes más relevantes del estudio es demostrar que el territorio donde se realiza una compra no necesariamente es el que recibe todo su beneficio económico. Por ejemplo, de cada 100 pesos gastados por los mayores de 55 años en Bogotá, 56 generan valor agregado en la capital, mientras que el resto se distribuye entre otras regiones, importaciones e impuestos. En Neiva, de cada 100, apenas 40 pesos generan valor agregado en el Huila.
En contraste, en ciudades como Quibdó, Riohacha o Florencia, más de la mitad del impacto económico del consumo de esta población se trasladan a otros departamentos. “Estas diferencias revelan oportunidades para fortalecer las cadenas productivas regionales, atraer inversiones y desarrollar una oferta local de bienes y servicios que permita aprovechar una mayor proporción de la demanda”.
La investigación también evaluó escenarios para determinar cómo podría cambiar el impacto de la economía plateada si mejoraran los ingresos de las personas mayores.
Según las simulaciones, una transferencia mensual de $230.000 a personas mayores de 65 años sin pensión podría generar un impacto económico adicional equivalente a 0,8 puntos del PIB de referencia en 2026 y 1,2 puntos hacia 2042, frente al escenario exclusivamente demográfico.
Este resultado plantea que el potencial de la economía plateada no depende únicamente de que existan más personas mayores, sino de que estas cuenten con ingresos, protección social y acceso efectivo a bienes y servicios.
Los mayores no consumen como se cree
Contrario a la percepción de que la jubilación abre una etapa de mayor consumo en la población mayor a 55 años de edad en viajes, entretenimiento y actividades recreativas, la investigación evidencia que, a medida que aumenta la edad, el gasto se concentra más en necesidades esenciales.
Frente a los menores de 55 años, los adultos de mayor edad destinan una proporción superior de su presupuesto a vivienda, agua, electricidad y gas, con una diferencia de 8,1 puntos porcentuales. Al comparar a los mayores de 85 años con el grupo de 55 a 64 años, esta diferencia alcanza 6,6 puntos, mientras que salud gana 2,4 puntos. En contraste, disminuye el peso relativo del gasto en transporte, comunicaciones, restaurantes, hoteles, educación y recreación.
“Estos datos demuestran que el desafío para las empresas no consiste únicamente en desarrollar productos para consumidores de mayor edad, sino en entender cómo cambian sus necesidades, su capacidad adquisitiva y sus decisiones de compra. El estudio también plantea la necesidad de investigar si el menor consumo en determinadas categorías responde a cambios en las preferencias o a una oferta insuficiente de productos y servicios adaptados a esta población”.
Para el CESA, la economía plateada representa una oportunidad para conectar el conocimiento académico con los desafíos y las oportunidades que plantea la longevidad. Esta visión se materializa en una apuesta integral que articula tres frentes: formación continua, a través de CESA For Life; acompañamiento empresarial, para responder a las nuevas dinámicas de la longevidad; e investigación aplicada, para profundizar en el impacto económico de este fenómeno, comprender sus particularidades sectoriales y territoriales y generar conocimiento que oriente las decisiones de empresas e instituciones.
La conclusión es clara: “La longevidad ya está transformando la economía colombiana. La oportunidad hacia 2042 estará en la capacidad del país para convertir ese cambio demográfico en innovación, desarrollo productivo y bienestar para todas las generaciones”, afirma Gilles.