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Ética empresarial

Aunque no es la única, la elaboración de un código ético o código de conducta es, probablemente, una de las principales herramientas con las que pueden contar las organizaciones para una debida gestión empresarial.

Y es que más allá de los casos de corrupción, que no son exclusivos de Colombia o América Latina, pero que sí se hacen más evidentes y se reflejan de manera dramática en la región, en el día a día los miembros de las organizaciones pueden enfrentar dilemas éticos que no siempre resultan de fácil distinción. En otras palabras, “todo proceso de toma de decisiones implica escoger entre varias opciones, y en la práctica la distinción entre lo que está bien y lo que está mal no siempre se presenta de una manera evidente”, reflexionó recientemente en un artículo para el diario La República (LR) la docente del CESA Mima Peña Fajardo.

Además de ayudar a asuntos como transparencia, diversidad -entre otros- a partir de políticas, un código de conducta o código de ética bien puede estar enriquecido -en palabras de la misma docente en LR- con protocolos específicos sobre qué hacer ante determinadas situaciones, como conductas inconvenientes o conflictos de interés.

De allí que su existencia sea una estación o coordenada más dentro de la hoja de ruta del llamado Oficial de Cumplimiento o Compliance Corporativo, hoy por hoy una figura cada vez más necesaria en las organizaciones, y quizás ubicada en un escalón más arriba que el departamento jurídico. Escándalos como el de la alemana Volkswagen, con repercusión mundial; o el del cartel de los pañales y el papel higiénico, con repercusiones locales, no habrían ocurrido con la aplicación de unos estándares corporativos que no dieran lugar a actitudes de moralidad flexible, y sobre las que el ‘Compliance’ pone altos en el camino.

Signature, portal que promueve la firma de documentos de manera electrónica, sostiene que un Código Ético “es una declaración pública del compromiso de una empresa con las normas de conducta y los principios de integridad empresarial que han de seguir todos los profesionales de la organización”.

En tal sentido, una de las formas adecuadas para interiorizarlo es “distribuirlo en todos los departamentos, procurando que lo firme el mayor número de empleados posible”.

Y agrega que “disponer de una herramienta de firma electrónica contribuye a maximizar el número de firmas, ya que los empleados pueden firmar fácilmente en cualquier momento desde su ordenador, tablet o desde su teléfono móvil. Además, quien realiza el envío del documento a firmar puede conocer en todo momento el estado en el que se encuentra. De esta forma, el tiempo dedicado a tareas de seguimiento se reduce al mínimo nivel”, dice Signature.

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