Liderazgo y democracia: reflexiones sobre una posible presidenta en Colombia

Liderazgo y democracia: reflexiones sobre una posible presidenta en Colombia

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Colombia atraviesa una coyuntura decisiva. En medio de un ambiente electoral marcado por la polarización, la inseguridad, la desconfianza institucional y los desafíos sociales, un grupo de líderes empresariales y expertas se reunió para reflexionar sobre el tipo de liderazgo que necesita el país, específicamente ante la posibilidad de que una mujer llegue por primera vez a la Presidencia.

La conversación partió de una premisa central: el debate no debería girar únicamente alrededor del género, sino de las capacidades, la experiencia, la gobernabilidad, la trayectoria y la visión de país que debe tener quien aspire a liderar Colombia.

Gonzalo Araujo, socio de ORZA Relacionamiento Estratégico, abrió el diálogo con una mirada desde los datos electorales. Según explicó, el 65 % de quienes votan efectivamente en Colombia tienen más de 36 años, y dentro de ese grupo el 54 % son mujeres. En algunas regiones, como el Valle del Cauca, el peso de los votantes mayores de 36 años llega al 76 %. Para Araujo, esto muestra que el voto femenino urbano y adulto tiene un papel determinante en la elección presidencial.

“En términos generales en Colombia, quienes eligen presidente y ojalá presidenta, en algún momento en Colombia son madres cabeza de familia que tienen más de treinta y seis años”, afirmó Araujo.

Por su parte, Mónica Contreras, chair del Club del 30 % Colombia, planteó que el país sí ha avanzado en la aceptación del liderazgo femenino, pero que aún persisten estructuras patriarcales, especialmente en las regiones, donde la política continúa siendo más tradicional. Para ella, una eventual presidenta no debería ser evaluada por ser mujer, sino por su capacidad para ejercer un liderazgo preparado, empático, dialogante y capaz de tomar decisiones.

“La sociedad sí está más lista de lo que el discurso tradicional tal vez quiere admitir (…) No es la capacidad del país, sino realmente romper las barreras culturales que están más arraigadas”, afirmó Mónica.

Sylvia Escobar, empresaria y expresidente de Terpel, aportó una mirada internacional. Tras revisar casos de mujeres presidentas y primeras ministras en el mundo, destacó que no existe una fórmula única, pero sí patrones comunes: trayectoria, respaldo político o de coalición, capacidad de leer momentos de crisis y un liderazgo fuerte, cercano y colaborativo. En su visión, Colombia necesita construir su propio modelo de liderazgo femenino: uno que combine firmeza, escucha, estabilidad y una narrativa comprensible para todos los sectores de la sociedad.

“Las mujeres que lleguemos a ser presidentes de países llegamos a ser presidentes no porque seamos mujeres, es porque somos mujeres que combinan algunas características (…) Colombia tiene una oportunidad de crear ese modelo de liderazgo femenino político”, aseguró Sylvia.

La economista Rosario Córdoba insistió en que la pregunta fundamental no debería ser si Colombia está lista para una mujer presidenta, sino qué tipo de gobernante necesita el país en este momento. Señaló que Colombia enfrenta retos profundos en salud, educación, pobreza, desigualdad, informalidad, seguridad y hogares liderados por mujeres. Por eso, afirmó que el liderazgo requerido debe tener sensibilidad social, visión integral, capacidad de colaboración y disposición para gobernar para todos.

“La pregunta que todos nos deberíamos estar haciendo es cuál es el tipo de gobernante que el país necesita en este momento (…) Nosotros deberíamos poder demostrarle a hombres y a mujeres que esa persona mujer sí tiene las condiciones necesarias para gobernar a Colombia”, afirmo Rosario.

María Bibiana Botero, presidenta Ejecutiva de ProAntioquia, enfocó su intervención en los criterios que deberían orientar el voto ciudadano. Propuso evaluar ocho factores: carácter y liderazgo, respeto por las reglas democráticas, capacidad de ejecución, equipo y entorno, disposición para gobernar para todos, relación con la verdad, comprensión del país real y una propuesta de futuro. También advirtió que las mujeres en política enfrentan barreras adicionales, como menor financiación, menor visibilidad, violencia política y ataques personales.

“Colombia en menos de seis semanas se está jugando el modelo económico, político y social de este país (…) Lo primero es sincerar la conversación. Estamos en un ambiente bastante hostil (…) Yo sí los invito a que votemos por una propuesta que nos ayude a pensar en el futuro”, aseguró María Bibiana.

Por último, para Lesly Gómez, asesora de estrategia, la conversación también deja una reflexión de fondo sobre el tipo de liderazgo que necesita hoy Colombia. Más allá de discutir si el país está preparado o no para una mujer presidenta, considera que el verdadero reto está en reconocer y visibilizar liderazgos capaces de generar diálogo, empatía y construcción colectiva. En su visión, el momento actual exige perfiles que entiendan las realidades sociales del país, que sepan escuchar y que estén dispuestos a construir desde la diferencia, poniendo en el centro el bienestar de las personas y la posibilidad de un país más unido.

“Esto no se trata de ni de feminismo ni de quién lo hace mejor, sino de unas condiciones que se deben cumplir para ese liderazgo”, afirmó Lesly.

El encuentro cerró con una idea compartida: Colombia no necesita una presidenta por el simple hecho de que sea mujer, sino una líder capaz de unir, escuchar, ejecutar, cuidar la democracia y responder a los problemas reales del país. Si esa persona es mujer, el país estaría dando un paso histórico, pero también natural, hacia una representación más amplia y coherente con su propia sociedad.