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“Negocios deben recalibrar por más influencia China en la economía”, Ralph Cope

Un cambio de paradigma económico por la guerra comercial entre los Estados Unidos y China que Colombia debe aprovechar desde ya, repensando sus modelos de negocio y sus inversiones, es una de las grandes conclusiones de Ralph Cope (arriba), especialista en derivados de Bloomberg, y quien estuvo en el CESA.

En concepto de este analista, la guerra comercial entre los EE.UU. y China no es una guerra de aranceles (por mucho que lo parezca), sino más bien una guerra de dominación global. Es justamente este pulso entre Washington y Beijing el que está propiciando un cambio de paradigma económico en el mundo, en el que el poder dominante de los estadounidense sede terreno, con una mayor influencia de China en cinco o diez años. “Creo que los chinos van a llegar primero (a ese dominio)”, dice Cope. Y explica que lo que hoy deben hacer los distintos actores del mercado es pensar y repensarse bajo otras condiciones (no occidentales) en materia económica. Por tanto, desde ya es menester “recalibrar tu negocio y tus inversiones, anticipando este cambio”.

Pensando positivamente, cuando hay un choque de dos economías como las de estos dos países, “podrían verse beneficiados naciones no involucradas”, asegura Cope, durante una de las actividades con los posgrados en Finanzas Corporativas. En ese sentido, Europa, América Latina y África podrían aprovecharlo. Con lo cual, si China no puede negociar con los estadounidenses, va a buscar socios viables y eso es algo que hay que aprovechar.

Recesión gringa impactaría más que inflación

En diálogo con Noticias CESA, Cope también hizo alusión a la disparada de la divisa estadounidense.

Estimó que no es bueno una devaluación tan fuerte del peso, sobre todo por la amenaza de inflación que ello implica. Teniendo en cuenta que Colombia importa considerables bienes y servicios, y con un tipo de cambio a $3.500 pesos, hay un riesgo latente de inflación si se mantienen estos niveles. “Claro, en el mercado siempre hay ganadores y perdedores, y otra perspectiva tienen los exportadores de flores o café, por ejemplo”, expresó.

Sin embargo, aclaró que un peso colombiano débil, no es propiamente por la debilidad del país, sino más bien por la debilidad económica de la región frente al complejo ajedrez que han conformado los dos gigantes de la economía mundial.

Bajo este contexto, con altas dosis de incertidumbre, hay actores en el mercado que se precipitan a vender activos de alto riesgo (COLCAP, pesos) y compran activos de bajo riesgo (dólares), hecho frente al cual suceden sobrerreacciones.

“El peso a $3.500 es más una sobrerreacción. Pero creo que va a retornar para estabilizarse y quedar en equilibrios de $3.200 pesos. Es mucho más complejo que Colombia entre a una inflación, al efecto que pueda tener en el país una recesión estadounidense”, concluyó.

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