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Desde las trincheras del emprendimiento

La dramática realidad según la cual el grueso de los emprendimientos termina naufragando antes de cumplir el primer año se relaciona en buena medida con una razón: la falta de validación.

Si bien es cierto las ideas surgen tras detectar una necesidad en el mercado, por buenas que sean (en realidad que parezcan) deben ser sometidas casi que a un proceso científico de experimentación.

En efecto, entre la idea y facturar, probablemente el verbo rector del emprendimiento, está ese punto intermedio que es la validación; y sobre este, como en el proceso científico, deben constituirse hipótesis para que la idea de modelo de negocio haga ‘match’ con las necesidades del mercado. Ciertamente, cuando se inicia con un emprendimiento, pero no se factura, “usted lo que tiene es un hobby”, afirma el co fundador de Backstartup y CTO de la compañía, Diego Peñuela.

Poner el emprendimiento bajo la lupa de las hipótesis implica poner a prueba esa flamante idea como en un experimento científico: ir al terreno, recoger información, generar conclusiones, aprender sobre los resultados y actuar en consecuencia. En suma, más allá de la idea, el emprendimiento se puede y de hecho se debe, trabajar con método.

En esencia, los procesos de validación tienen dos dimensiones. Entender consistentemente la problemática que se quiere atacar, y descifrar para quién se está resolviendo la misma, que no es otra cosa distinta que detectar el cliente potencial.

Cuando en la idea de emprendimiento convergen de esas dos dimensiones, se abre la puerta de adquisición de clientes: el consumidor al que le afecta tanto el problema, que está dispuesto a invertir en aquello que se lo soluciona.

Así las cosas, para concebir emprendimientos es posible poner en ejercicio buenas prácticas, metodologías, herramientas y estructura que acerquen al emprendedor a modelos de negocio realizables, pertinentes y escalables.

Infortunadamente, en no pocos espacios formativos de la academia, se carece de aquellas voces que también han recorrido ese complejo y azaroso camino del héroe emprendedor. De quienes han estado en las trincheras del emprendimiento.

Contar con personas que han hecho parte de ese viaje, resulta esencial para quienes quieren iniciarlo. Por esta razón, el CESA ha abierto un espacio para interiorizar dichas prácticas de la mano de conocedores en el terreno de la validación de ideas de negocio.

Cómo dejar de lado que el emprendimiento sea un hobby para facturar, aquí.

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