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La reinvención del gerente

Las necesidades de las empresas han venido cambiando da forma dramática. Y es que la velocidad a la que marcha el mundo y cómo se transforma es exponencial. Así las cosas, la apuesta de formación que hoy deben hacer las instituciones de educación superior para proveer de gerentes a las organizaciones tiene que ser muy distinta a la que hacían hace apenas un par de décadas.

Los altos directivos de las empresas tienen que propiciar entornos en los que las organizaciones puedan ser capaces de transformarse a sí mismas, por lo menos con el espíritu de hacerlo a la misma velocidad que se transforma el contexto. Y si bien parece imposible ir a ese ritmo, ese espíritu es lo más sensato para no desaparecer.

Así, la pregunta fundamental que surge es entonces, ¿qué tipo de programas o tendencias de educación son los que pueden formar gerentes capaces de transformar a sus organizaciones con esa rapidez de adaptación para que estas estén vigentes y sean competitivas en el mercado?

Una aproximación para resolver dicho interrogante fue brindada por Roberto De la Vega Vallejo, director de posgrados del CESA, tratado durante el foro ‘La reinvención del gerente en las empresas’, organizado por la revista Gerente.

Aunque pueden ser más, hay dos cosas que los gerentes deben hacer frente a los desafíos actuales: comprender hacia dónde va el rumbo y socializar. La primera implica descifrar el entorno, saber interpretarlo, darle sentido a lo que se hace y actuar en consecuencia. La segunda, los gerentes tienen que ser capaces de persuadir y ejercer influencia en los equipos sobre aquello con lo que las empresas deben lidiar. Bajo esas condiciones es que se tendría que articular la formación educativa de los gerentes.

Formación consistente con 4 tendencias

En concepto de De la Vega, se podría hablar de una serie de tendencias, algunas de contenido y otras generales; así como de cambios metodológicos.

Hoy, dice el director de Posgrados del CESA, “podríamos resaltar por lo menos cuatro tendencias generales: empleo propio, dobles titulaciones, aprendizaje continuo e inclusión tecnológica.

  1. Empleo propio. A esta generación de los millenials, a la que las universidades están pretendiendo educar, les interesa generar su propio empleo, más que aplicar a uno. Por tanto, las necesidades que tienen estas generaciones en términos educativos son aquellas que les permiten definir su propia labor y hasta monetizarla. Ello no quiere decir que se trate de crear empresa, opción en todo caso válida. Incluye desarrollar también una nueva línea de negocio en la empresa existente o nuevos productos y servicios. Es intraemprender.
  2. Dobles titulaciones; es decir, manejar una segunda disciplina. Y es que la complementariedad de las especialidades permite desarrollar una visión sistémica y holística, con lo cual se empieza a entender el mundo como un todo y no como algo compartimentado.
  1. Aprendizaje continuo. Ayer se podía correr la vida con un posgrado. Hoy, todo está ocurriendo tan rápido, que hay que estar retornando a la universidad cada cinco años en pro de la actualización de conocimientos. Aprender a lo largo de la vida implica que las instituciones puedan ofrecer pregrados, pero también currículos para recién egresados, y hasta programas para quienes tienen 5, 10 y quizás hasta con 20 años de experiencia, respectivamente. En efecto, el mundo va tan rápido que se puede tener la certeza que se sabe menos: la aplicabilidad de lo que se aprendió frente a los desafíos del contexto resulta irrelevante a la vuelta de la esquina.
  2. Inclusión de la tecnología. Esta ha influenciado todos los ámbitos de la humanidad, por lo que la formación profesional no es la excepción. Bajo esta óptica, la implementación del e-learning no puede seguir siendo concebida como una excepción o rareza.

Simulación, componente metodológico clave

En términos de método, también usando las tecnologías, el rol del docente no puede seguir siendo el del experto transmisor de conocimiento. Debe fungir como un facilitador con miras a que el alumno defina cómo quiere aprender, pues él es el centro del aprendizaje, “lo que significa que él mismo trace el límite de su ambición”.

En tal sentido, es imperativo empezar a incorporar juegos de simulación, aprendizaje en línea, promover la participación del estudiantado en proyectos para la solución de problemas a través de programas de consultoría, e incluso incorporar contenidos desarrollados por otros. “¿Quién dijo que los docentes debemos ser expertos en enseñar finanzas o contabilidad, cuando podemos darles acceso a los estudiantes a un curso excelente de este tipo, desarrollado por alguna otra institución?”, se preguntó Roberto De la Vega, y agregó que en cabeza de la docencia está dejar ese miedo.

Ciberseguridad, fintech y análisis de datos

El volumen de información y datos que hoy está a disposición obliga a tener las capacidades para reunirla, procesarla, interpretarla y, a través de pensamiento crítico, ser capaz de sacar lo mejor de ella para la acertada toma de decisiones, en todo caso en entornos de incertidumbre latente y volatilidad.

Y si bien las llamadas habilidades blandas, el liderazgo, la comunicación, la influencia, la gestión de conflictos y de negociación resultan altamente útiles, no son las determinantes para transformar las organizaciones.

Según un estudio de Cifras y Conceptos del 2018, el primer ítem para lograrlo es la innovación y el emprendimiento. Ninguna transformación es viable si no hay una apuesta decidida por promover la innovación.

Asimismo, el pensamiento estratégico, el pensamiento sistémico o visión holística, hacen parte de ese surtido de contenidos para flexibilizarse ante la necesidad del cambio. “Si muevo una ficha aquí, se mueve un bloque del otro lado. Implica ser consciente de que quizás el incendio del Amazonas va a generar problemas en Holanda”, ilustró Roberto De la Vega.

Finalmente, el mundo de los datos es otro gran capítulo que les permitirá mutar a las organizaciones ante los retos por venir. Y allí serán cada vez más protagonistas contenidos como el Internet de las cosas, la inteligencia artificial, la analítica de datos y -bajo esa misma línea lógica- la ciberseguridad.

“El mundo de los datos dejó de ser de exclusivo resorte de los ingenieros, para convertirse en una herramienta esencial para quienes están en la obligación de interpreta debidamente el acelerado mundo que nos rodea y adecuar la empresa a este. El mundo de los datos es para los gerentes”, concluyó.

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